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samedi 4 novembre 2017

La herejía de la imagen. A mayor necedad, mayor manipulación

La herejía de la imagen. A mayor necedad, mayor manipulación

La herejía de la imagen. A mayor necedad, mayor manipulación

Todos sabemos por el Catecismo que una herejía es algo feo. Una herejía es quitar lo que no me gusta de la Doctrina predicada por Nuestro Señor Jesucristo para reconstruir el mensaje divino a mi medida. Es soberbia pura. Y este ponerse en el lugar de Dios para hablarle a los hombres, siempre se entendió como eso, un hablar parcial, un mensaje seccionado (secta: cortar) que produce una falsa iglesia de los que siguen al hombre manipulador y no al Verbo de Dios.

¿Será la única manera hoy en día de posicionar el error en la mente del otro? Siendo nuestra época un prodigio en telemática ¿alcanzará con sólo hablarles a las masas con conceptos y frases y silogismos para que embarren sus pensamientos? ¿No le agrega nada la imagen virtual al embelesador de masas, como lo llamaba Kirkegaard[1] al líder fatuo?

En el correr de la Historia de la Iglesia hacia la Parusía de Nuestro Señor, cientos de veces el Magisterio puesto por Jesús y custodiado por Pedro ha debido salir en defensa de la totalidad del Mensaje Divino estableciendo los dogmas contra los "depredadores". Y así lo quiso el Divino Maestro cuando avisó de "cuidaos de los falsos pastoresPedro ve y confirma la Fe de tus hermanos". Con el dogma se establecía la frase correcta, por ejemplo, de la Maternidad divina con el theotocos  contra los herejes del christotocos. Con el dogma se escribía la proposición como Jesús la dijo, por ejemplo, que "sin Mí nada podéis hacer" contra los pelagianos que afirmaban la capacidad humana para lo sobrenatural sin la necesidad de la Gracia.

Es decir, por herejía siempre se entendió una proposición con sujeto-verbo-predicado sin fundamento en la Revelación, o parcializado o exagerado… Pero el hereje debía decir algo y ser pertinaz en ello. Nunca se pensó que una imagen y no una frase pudiera ser condenada por llevar a la equivocación, aunque sí a la ausencia de imágenes se la vio como un error llamado iconoclasta, por ser una especie de mutilación del ser humano en su relación con la naturaleza. ¿Pero la aparición de escenas (imágenes cinéticas) o de posturas (imágenes estáticas) se la consideró alguna vez heréticas? Como mucho, indecentes, inadecuadas, desubicadas, rústicas, guarangas, violentas, deshonestas… ¿pero, llamarlas heréticas?

Es verdad que la Iglesia escondió, y esconde, algunas imágenes que podrían estimular demasiado la sensibilidad de los fieles y llevarlos a obnubilaciones mentales o acicates excesivos en las pasiones con la posible consecuente pérdida de la libertad personal. No son imágenes para todos, piensa la Autoridad, y hasta son de mal gusto, entonces las esconde, las limita. Así, la iconografía de lo demoníaco o las parafilias exquisitamente explícitas sólo serán observadas en los depósitos del Vaticano por peritos que necesiten utilizar tal observación. ¿Pero se  considera que establezcan una postura ideológica contra la Fe de Cristo y por ello se las censura?

Respondamos hacia el análisis de la Iglesia en los medios masivos.

La herejía de la imagen, como pretende el título, daría la razón al discutible axioma de que una imagen vale más que mil palabras, muy utilizado por propios y ajenos cuando la imagen utilizada es casi unívoca en su interpretación. Sin embargo, la experiencia se opone. La experiencia de los últimos cincuenta años bajo el despotismo de la pantalla  (o de las Redes, como se llaman hoy a las pseudo-comunicaciones, pseudo porque carecen del criterio en su emisión o recepción), me refiero, donde la imagen puede distorsionar tanto la realidad de las cosas que ni con mil palabras logro cambiar la direccionalidad de la sensación.

Miremos un ejemplo en dos partes. Primera parte: cuando la gente vio la película "Pena de Muerte" con Sean Penn y Susan Sarandon, enseguida los públicos se instalaron en la vereda contraria de tal castigo extremoso alegando el arrepentimiento del violador y asesino, la dulzura de la cuasi-monja con la Biblia en la mano llevando el arrepentimiento y el amor mutuo al condenado, y sobre todo, viendo el momento en que le inyectan los venenos letales. La imagen fuerte los hizo pensar en contra de la pena de muerte.

Segunda parte del ejemplo: cuando a fines de los 90 se estrenó A time to kill –Tiempo de matar- con Sandra Bullock y Samuel L. Jackson, ninguno de los argumentos que el Director intentó esgrimir contra la pena de muerte surtieron efecto debido al terrible hecho (y con todo, evitado en las imágenes), de la violación y muerte de la nietita del negro de sólo nueve añitos por los skinhead –cabezas rapadas- racistas. Todos clamaban por la pena máxima para los autores y no para Samuel Jackson que vengó a su nieta. La imagen fuerte los hizo pensar a favor de la pena de muerte.

Es decir, las mismas audiencias que se oponían a la pena de muerte por la belleza de la imagen, fueron las mismas audiencias que estuvieron a favor de la pena de muerte por las terribles imágenes. Conclusión: imbéciles, etimológicamente (sine báculo), gente sin apoyo crítico, audiencias sensuales y sensibilizadas que suplen el criterio por la emoción, generalizando. No importan los argumentos, importan los estímulos que pinchan las pasiones. Y, como furgón de cola, la inteligencia viene a asumir que lo sentido, lo sensado, lo sensualizado es la realidad de las cosas. Si me cae bien y me gusta, entonces es verdadero; si me cae mal o es feo, luego es mentira, es imposible, no es humano. El placebo sustituyendo al medicamento.

¿Y esto será así sólo en el orden del consumismo cinético? Vemos que no. Vemos que se vende el error de crimen sin castigo y castigo como venganza impregnados de azúcar o de vinagre, según convenga. Pocos "verifican" la imagen, la mayoría la traga. Compran una pasta dentífrica porque "contiene frescura" y rechazan a un político porque las imágenes lo dibujan con ropas hitlerianas (caso Sadam Husein). Amalgama publicitaria para evitar que la gente piense. Si el político aparece con un bebé en brazos, luego es un hombre paternal y amable. Pero si otro político aparece con bigotitos nazis, dibujados por el fotoshop, pasa automáticamente a ser un político malo en la apreciación de las masas. ¿Y la verificación? Bien, gracias.

Es decir, la imagen sí contiene mensaje distorsionante de la realidad cuando no es contextualizada, explicada por la palabra (luego no vale más que ésta); palabra que debería exigir el criterio en el receptor para consumir dicha imagen, sea cual fuere la imagen, porque hasta la más sana puede ser percibida malignamente por el receptor y hasta, a veces no debería usarse (como ejemplo espantoso, recuerdo la imagen más preciosa con la que los seres humanos sanos solemos enternecernos , la de los niños, y cómo los depravados que utilizan internet para el tráfico de pedofilia ven otra cosa; los papás desprevenidos –sine báculo- no caen en la cuenta del peligro cuando suben fotos de sus hijitos).

No es cierto que la imagen valga más que mil palabras, salvo que yo desee que la gente "compre" dicha imagen sin pensar. Entonces soy manipulador (manus) de las libertades como el mago de circo –ejemplo inocente- que señala el sombrero mientras esconde el truco con la otra mano, y no un comunicador de realidades complexivas que ayudan al juicio crítico.

La imagen y las "redes" vaticanas

Y apliquemos a campos más sensibles por fundamentales. Cuando se habla con la palabra sobre la bondad del matrimonio sacramental, con todas las implicancias de unidad hasta la muerte y frutos del amor en la castidad del lecho conyugal, pero luego, sobre la multitud presente y los medios de información que multiplican la imagen sin el pie de foto de la doctrina conyugal natural y cristiana que decimos, y subo al Altar una pareja de divorciados vueltos a casar que piden entre lágrimas la comprensión, y teniendo la autoridad del cargo y la autoridad de la parafernalia (amalgama de la imagen), los abrazo y beso con efusión y emotividad sin pronunciar palabra alguna que ancle tamaña imagen cinética…

¿No posiciona ningún mensaje en las masas imbecilizadas que sólo consumen "pantalla" sin análisis criterioso o referencia a la realidad? ¿No se da ningún pie afectivo pasional sensual a los ideólogos racionalistas que evaden la realidad por sistema y buscan argumentos ad hominem y sensuales como este abrazo? ¿Y si agrego más imágenes metafóricas como el acoger a los divorciados en el seno de la iglesia?

¿Cómo explicar ahora que los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar en público y sin confesarse, sin separación de lecho y vida como hermanos en castidad? Para muestra vale un botón.

Daniel F. Giaquinta

[1] Castellani, Leonardo. De Kirkegaard a Tomás de Aquino. https://docs.google.com/file/d/0Bz18UURd74i-TVVuOXI2clBQUjA/edit , pg. 45.

Nacido el 14 de octubre de 1958, Mendoza, Argentina.. Profesor de Oratoria (Filosofía, 1984). . Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, España, 1990. Bachellors of Arts, Teología, por la Universidad de Navarra, España, 1989. Máster en Ciencias de la Información, Universidad de Navarra, España, 1992. Profesor Universitario Universidad Católica Argentina, Mendoza. Capacitador de Empresas en Comunicación interpersonal. Capacitador de planta en Escuela Gobierno de Legislatura Mza, Argentina