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vendredi 17 novembre 2017

Showman: El mal intrínseco del Novus Ordo

Showman: El mal intrínseco del Novus Ordo

Showman: El mal intrínseco del Novus Ordo

En la misa del Vaticano II el showman es más importante que el Alter Christus, quiera o no quiera el buen celebrante, lo cual no la invalida, pero sí la distorsiona en su misión establecida por los Cuatro fines del Santo Sacrificio. A los hechos me remito.

Miremos una comparación triste, pero recordando que el Vaticano II pidió el asesoramiento para el cambio de la Liturgia a varios capitostes de la iglesia protestante. Para éstos, la clave de la liturgia es "el libro", no el Altar del Sacrificio. Las iglesias anglicanas y las protestantes, religión del libro como la mahometana, fueron prestigiando las sillas del pastor con el libro y sacando el Altar. El pastor dirige, canta, predica, el pastor  como "animador" es el centro de la liturgia protestante. La fe está en el libro de una manera ciega , y por ende, en aquél que me lo comenta. Y como "cada maestrillo con su librillo", entonces nacieron las miles de sectas y divisiones según la visión fideísta del pastor de turno. El pastor centraliza a su rebaño en su liturgia para que se vuelvan fieles y proselitistas. Es la verdad vuelta loca, -que diría Chesterton definiendo una herejía-, de la Verdad católica Cristocéntrica.

Por el contrario a la postura luterana, desde la época de la liturgia patrística, raíz de la tradicional de la Iglesia católica, se centró todo en el Altar, en la Hostia y en el Sacrificante, que todo es Cristo. Durante el tiempo de catacumbas, se celebraba la Misa sobre el féretro-ara de los últimos mártires bajados para su entierro. El Altar, en esos primeros tres siglos, era esa caja que contenía los huesos triturados por las fieras en testimonio –martirio- de Cristo que se identificaban con el Crucificado del Gólgota "al que no quebraron ningún hueso", porque "si así tratan al árbol verde, qué no harán con el seco". La sangre de los mártires se mezcla con la Sangre del Mártir por Excelencia. El Sacerdote, siempre in persona Christi, es Sacrificante sobre el Ara ofreciendo al Padre Eterno la Santa Hostia, lo único infinito que ha producido la naturaleza humana por hipostasiada con el Verbo Pontífice. El centro, para todos los fieles que miraban hacia Sol que Nace, era el Cristo de la Cruz participando su naturaleza divina gracias al Sacerdotepontífice que revivía incruenta la Última Cena del aviso y mandato. El Centro era derramar la Sangre con Cristo y por Cristo para la Redención de muchos. Esto era así, esto se quería así, esto se vio así "lo que vimos, lo que tocamos, de eso os hablamos". Y venía la Tradición así…

Pero la Misa nueva logró el giro antropológico.

Entre los pocos católicos que aún perseveran en la Santa Misa moderna[1], mirando las cifras en Argentina, dice el censo que en una población de 40 millones son unos  31 millones los católicos, y sólo un 31% iría a Misa, casi 930.000 personas, desparramadas en 70 jurisdicciones episcopales y casi 11 mil templos, que si tuvieran misa cada domingo –no es así-, habría 84 persona por templo por Misa dominical[2], pero se necesitaría como mínimo 5 mil sacerdotes ejerciendo, y no los hay, apenas superan los 3500[3] contando hasta los jubilados y lisiados. Por ello la proliferación de las "paraliturgias" presididas por laicos, mujeres incluidas, y con indiscriminada repartición de Comuniones…

Si la disminución de fieles es un eco de la "primavera de la iglesia" con la que nos vendieron el Vaticano II, sin embargo no va ahora el comentario por ahí, sino por este cura escaso que tiene una herramienta como la Misa Nueva para arengar a los laicos que aún perseveran por los motivos que fueran.

Es decir, miremos esa arenga o teatralización de la liturgia.

Constata Marcelo González en un artículo de Adelante la Fe que El Novus OrdoSugiere que el sacerdote tiene una función  de "animador" o representante de los fieles, en detrimento de su carácter de "alter Christus". Misa Nueva "bien rezada" vs. Misa Tradicional (II).

Por aquí radica este problema con frutos de tibieza y banalización de la Fe en la pobre gente manoseada necesariamente por el showman, aunque sea un piadoso cura bueno. Notemos los comentarios de los asiduos a Misa que con frecuencia en voz sonora y llena de cadencias dicen: "voy a la misa los sábados a las 20 hs porque es más linda"; "yo voy a la Misa del padre P.P. porque la hace más corta y divertida"; "no voy más a la Misa del viejo de la Catedral, no se le entiende nada"; "desde que se fue el padre más joven, los jóvenes no van a Misa"; "¡qué se piensan esas viejas que dirigen todo y chillan desde el micrófono ´canten todos´, ´seamos generosos en la colecta´, ´participen en la Misa´, si hasta el cura les pide permiso! ¡No voy más!"; "¡qué Misa linda!" "Qué Misa fea", "¡qué Misa más triste!, ¿no te parece?" , e via dicendo

¿Es propio de la Liturgia que se la califique por el celebrante? ¿No han pasado más de veinte siglos de iglesia donde nunca importó que el cura fuera gordo o flaco, alto o bajo, pelado o peludo, para la Misa me refiero, sino que absorbía la atención de los fieles esa "parafernalia" de casulla sin cara humana sino con nuca humana, altar, cruces, latines, cirios y posturas? ¿La gente podía ir a Misa para rezar sin esfuerzos con su misalito o mirando a su alrededor a la biblia de piedra que la interpelaba en su abundante imaginería? ¿O no aprendió a hablar con Dios hasta que el "animador" la fue llevando?

Y alguno me alegará que esto de elegir a qué Misa ir pasó siempre, que hasta Pemán en el Divino Impaciente relata el alboroto que en Portugal hizo San Francisco Javier antes de embarcarse hacia la China, y cómo las mujeres corrían de iglesia en iglesia para escuchar sus sermones. Sí, a escuchar sus sermones. Esto puede ser verdadero y lo era. Y hasta diría, constituye un plus lícito basado en el buen gusto y en el buen criterio de la búsqueda del buen orador. Hasta Santo Tomás de Aquino define a la retórica como el arte de persuadir[4], de lo contrario no sirve, y esto por caridad con los fieles ya que fides ex auditu. Los curas buenos suelen caer en la tentación de negar estas ciencias de la lógica porque serían sensibleras o pasteleras. Pero es otro tema. Sigamos con el showman de la Misa Nueva, exigencia intrínseca de la liturgia del Vaticano II, y no se trata de que hable mejor o peor durante la homilía.

Es decir, y ayúdenme a pensar porque me parece no estar exagerando, que para bien o para mal la gente de las encuestas de arriba se acostumbró al showman. Sí, el cura que es mirado por todos y debe corresponder a tanta mirada, tiene un deber establecido por el feed-back del Novus Ordo . El cura ya no puede meterse en el libro de la Vida, el Misal, para estar en el Cenáculo-Gólgota con el Señor de la Transubstanciación, sino que debe alentar a los fieles a "participar" de "la Eucaristía". Ya no eleva el Sagrado Cuerpo de Cristo con el Retablo representando a la Iglesia Celestial como marco de la vista del Santísimo, sino que la Elevación de la Misa Nueva es mostrarles a los fieles la Santa Hostia y establecer un diálogo, y mirarse durante esas palabras recitadas o cantadas. El pueblo, el hombre, la Comunidad es el centro del Misterio, no Dios recibiendo la petición del Verbo Encarnado y Encarnecido por los hombres. El showman se los remacha con sus actitudes. Y el pueblo fiel es llevado a la exteriorización que sería "la verdadera participación en Misa".

Es showman porque se dirige al pueblo en todo lo que dice, aunque en teoría lo esté diciendo a Dios, y en la práctica algún cura bueno esté haciendo un sacrificio inmenso para concentrarse en lo que hace y no en cómo la gente lo hace. Les dice a las gentes, cuando el cura-showman es buen cura, que ahora está haciendo tal cosa importante, les da órdenes, está atento a las distracciones de los niños y a la abulia de los adolescentes a los que intenta chicanear,  dirige los cantos y hasta recoge la guitarra –cuando el cura showman ya no es tan buen cura- y les pone ritmo a las arrastradas canciones pseudo-populares.

La estructura de la Liturgia nueva exige esta teatralización donde el "que preside", a modo protestante, debe dar lugar al Guión de la Misa, al abrazo de la paz con todos yendo banco por banco –cuando es cura bueno sólo saluda al primer banco-, se adelanta para recibir la procesión de las ofrendas del pueblo (zapallos, tejidos, comida imperecedera para los pobres y el copón manoseado con perfumes de los laicos elegidos para la procesión de ofrendas…), regresa al Altar y ahora debe ofrecerle todo a Dios…

El cura bueno que intenta poner en práctica la Fe en el Sacramento del Santo Sacrificio de la Misa, ahora llamado la Cena del Señor, la Fiesta del Pueblo de Dios, se revestirá lo mejor que pueda, juntará las manos lo mejor que su piedad le permita para no obviar la atención del guión que le avisa la sucesión de los hechos preparados para esta Misa y distintos de la Misa de ayer… El cura bueno intentará colocar un crucifijo delante de su persona, contra las rúbricas litúrgicas del Misal nuevo, y no sabrá cómo colocar el Libro que puede obstruir la visión de la Comunidad en el diálogo litúrgico. Y seguro que será llamado al orden por el Liturgo de la diócesis, el obispo o sus emisarios, para que se ciña a las rúbricas. Exigentes para quitar lo que recuerde antigüedades, pero laxos con los showmen que en el ad libitum de la rúbricas nuevas agreguen sus creatividades.

El cura bueno se verá calificado como de "aburrido" si desea estar con Dios en lugar de estar con el pueblo. Hasta los murmullos de los "feligreses" llegarán al Señor obispo y deberá corregirse de su impericia como showman. O te vuelves carismático o serás abandonado por la pléyade de fiesteros, guitarreros, guionistas, ministros de la Comunión, figurones. Volverse carismático no es necesariamente asociarse a la secta pseudo-católica copia del pentecostalismo anglicano, sino tener la capacidad de adecuar la Misa según la audiencia, saber elegir entre docenas aquel "canon" que mejor convenga en esta oportunidad y darle la entonación –sobre todo la entonación- debida a la Plegaria de los Niños o la nº XII que marcó con una estampita en los libros adicionales vendidos por las Paulinas. Para ser showman deberá tener sobre el Altar muchos libros y revistas…

El cura bueno debe saber que no se celebra igual la Misa para los niños que para los ancianos, que debe ser un showman distinto en la Misa del colegio secundario que en la casa de las monjas. Showman o carismático es aquel cura bueno que sabe mantener la atención de la horita "de la Eucaristía". Por supuesto que pondrá la intención de consagrar, por supuesto que preparará el sermón, por supuesto que se revestirá como debe, y todo según el Misal, pero no debe olvidar de ser showman, porque la gente le mira la cara, la actitud, el semblante corriendo el peligro de que piensen que no fue una Misa linda.

Daniel Giaquinta

[1] http://chequeado.com/el explicador/los numeros de los catolicos en el pais del papa/   

[2] https://www.clarin.com/sociedad/vez santuarios iglesias argentina_0_ry3lizFeRFl.html  

[3] http://www.lanacion.com.ar/1043071 cae en la argentina el numero de vocaciones sacerdotales y religiosas  

[4] Tomás de Aquino, S. Th., I-II, q. 27 a. 2 ad 2.

Nacido el 14 de octubre de 1958, Mendoza, Argentina.. Profesor de Oratoria (Filosofía, 1984). . Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, España, 1990. Bachellors of Arts, Teología, por la Universidad de Navarra, España, 1989. Máster en Ciencias de la Información, Universidad de Navarra, España, 1992. Profesor Universitario Universidad Católica Argentina, Mendoza.
Capacitador de Empresas en Comunicación interpersonal. Capacitador de planta en Escuela Gobierno de Legislatura Mza, Argentina

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jeudi 16 novembre 2017

‘Padre’ y ‘madre’, términos proscritos en las escuelas británicas católicas | InfoVaticana

'Padre' y 'madre', términos proscritos en las escuelas británicas católicas | InfoVaticana

'Padre' y 'madre', términos proscritos en las escuelas británicas católicas

La génesis de esta orden del Ejectivo británico se halla en la queja de un padre de familia del colegio Holy Ghost Catholic en Wandsworth

(Julio Llorente / La Gaceta)– En consonancia con su política familiar y social de los últimos años, el conservador Gobierno de Reino Unido ha compelido a las escuelas católicas de Inglaterra y Gales a eliminar los términos 'padre' y 'madre' de sus formularios de admisión, como consecuencia de su potencial carácter 'discriminatorio' con los homosexuales, los padrastros y los padres separados.

Una decisión que ha llevado al Servicio de Educación Católica de la Conferencia de Obispos de Inglaterra y Gales a pedir a las escuelas bajo su jurisdicción que revisen sus políticas tomando en consideración el despótico mandato del Gobierno. En cualquier caso, serán los prelados quienes se pronuncien y adopten la decisión final sobre esta kafkiana cuestión.

En este sentido, un portavoz del Servicio de Educación Católica ha asegurado, tal y como recoge Aciprensa, van a trabajar 'en estrecha colaboración con la diócesis y la OSA (Office of the School Adjudicator) con afán de desarrollar un Certificado de Práctica Católica' que tendría como objetivo 'producir un enfoque unificado de admisiones para todas las escuelas católicas y que cumpla plenamente el código'.

La génesis de esta orden del Ejectivo británico se halla en la queja de un padre de familia del colegio Holy Ghost Catholic en Wandsworth. De esta manera, el progenitor acusó al centro de incurrir en discriminación contra homosexuales, padrastros y padres separados con el uso de los términos 'padre y madre' en su formulario de inscripción; formulario que, de acuerdo con él, habría de contener otras palabras más respetuosas con la compleja realidad social.

La protesta fue atendida por el inspector del Gobierno Peter Goringe, quien dio la razón al padre de familia y, en consecuencia, conminó a los colegios católicos a sustituir los conflictivos términos por otros supuestamente más adecuados tales como 'padre 1' y 'padre 2'.

En cualquier caso, ingentes personalidades del país han mostrado su indignación ante la dañina absurdidad de la orden del Gobierno. Por ejemplo, Alan Smithers, director del Centro de Investigación para la Educación y el Empleo en la Universidad de Buckingham, ha criticado el fallo arguyendo lo evidente: 'Nuestra sociedad se basa en familias y la mayoría de ellas están constituidas por un padre y una madre. Si sólo hay un padre, complete ese espacio del formulario'.

Una historia ya conocida

No es ésta la primera ocasión en que los postulados de la ideología de género se imponen en las escuelas religiosas británicas. De este modo, la pasada semana la Iglesia de Inglaterra presentó un informe en el que impele a las escuelas bajo su jurisdicción a permitir que los alumnos experimenten con sus identidades sexuales y de género: 'Los alumnos necesitan poder jugar con las capas de la identidad de género'.

Un informe en que también se niegan las diferencias biológicas entre los sexos: 'Los niños deben ser libres de explorar las posibilidades de quiénes son sin que sean juzgados o escarnecidos. Por ejemplo, un niño puede elegir un tutú, un disfraz de princesa y zapatos de tacón; o un casco de bombero, un cinturón de herramientas y disfraz de superhéroe', reza el comunicado, cuyo aparente propósito es concienciar sobre el acoso escolar 'homofóbico'.

Miséricorde bergoglienne: sanctions tous azimuts

Miséricorde bergoglienne: sanctions tous azimuts

Miséricorde bergoglienne: sanctions tous azimuts

Benoit-et-moi 2017

Deux prêtres très différents, l'un un intellectuel, éminent théologien, l'autre, plutôt un prêtre de terrain, mais qui ont en commun d'avoir osé critiqué respectueusement le Pape (11/11/2017, mise à jour le 12)

Il n'y a guère de jour qui se passe sans qu'on entende parler d'un prêtre, ou d'un laïc engagé dans l'Eglise, "intimidé", menacé, quand ce n'est pas sanctionné pour délit d'opinion par les hommes de la "révolution bergoglienne". Il suffit de parcourir cette page pour s'en convaincre.

>>> A relire en particulier cet article du Père Ray Blake : Peur sur le Vatican

Mgr Livi et don Minutella

Don Minutella: double excommunication

Il y a quelques mois, un prêtre sicilien, très critique envers Amoris Laetitia, avait été sanctionné par son évêque, Mgr Lorefice, qui l'avait démis de sa paroisse et lui avait imposé le silence, en plus de l'obligation de faire sur les réseaux sociaux une «déclaration publique de loyauté au Pape François». Il s'était exécuté, promettant, selon la formule canonique «l'obéissance de la volonté et de l'intelligence au Pontife romain» - sans citer nommément, donc, le Pape François. Aujourd'hui, le verdict est tombé de son évêque: DEUX excommunications s'il ne fait pas immédiatement acte de fidélité publique au Pape François!! D'où ses interrogations, pas seulement sur la sanction elle-même (déjà tristement significative), mais aussi sur l'incohérence de la formulation: le Pontife romain et le Pape François seraient-ils deux personnes distinctes?

C'est le troisième article que Marco Tosatti consacre au cas de don Minutella. Voici les deux précédents:
¤ Palerme. L'évêque à bicyclette enlève sa paroisse au prêtre critique, et lui impose le silence (31 mars 2017)
¤ Don Minutella, démis et suspendu a divinis. Les fidèles demandent des explications à l'évêque: "nous n'accepterons pas un nouveau curé" (27 juin 2017) .

DEUX EXCOMMUNICATIONS POUR DON MINUTELLA

Marco Tosatti
10 novembre 2017
Ma traduction

* * *

Aujourd'hui, on excommunie don Minutella. Le prêtre sicilien l'a annoncé lui-même, dans un discours en direct hier soir sur Radio Domina Nostra, une station religieuse sicilienne, et la vidéo de l'émission est visible ICI.
Au cours des derniers mois, le prêtre, très explicite dans sa critique de certaines décisions du Vatican et du pape, et en particulier très critique des ambiguïtés contenues dans l'exhortation post-synodale Amoris Laetitia, avait été retiré de sa paroisse et contraint au silence. Une mesure qu'il respecte depuis neuf mois. Hier soir, il a recommencé à parler. Nous vous proposons ici une transcription partielle de son discours:

Suite à mon recours présenté à la Congrégation pour le Clergé après avoir envoyé une lettre à mon évêque le 21 septembre, dans laquelle je professais à nouveau toutes les vérités de la foi catholique, y compris l'obéissance de la volonté et de l'intelligence au Pontife romain, le préfet de la Congrégation pour le clergé m'a informé que le recours était suspendu jusqu'au 8 décembre. Dans l'intervalle, j'aurais dû faire une déclaration publique de loyauté au pape François sur les réseaux sociaux. Je me suis demandé pourquoi cette singulière requête. Quoi qu'il en soit, ayant exprimé dans la lettre précédente mon respect par l'intellect et la volonté envers le Pontife romain, je n'ai pas cru devoir répondre à cette demande. Et je me suis posé la question de savoir d'où pouvait bien venir cette demande inhabituelle, jamais vue auparavant. Quoi qu'il en soit, aujourd'hui (le 9 novembre), j'ai été convoqué à la Curie par mon évêque, qui après de longs mois passés à me fuir m'a donné une lettre dans laquelle il est dit que si je ne fais pas acte de fidélité publique au Pape François, je serai excommunié avec deux excommunications solennelles.

Il m'est venu un sourire, en pensant qu'ils sont presque en train d'enlever l'excommunication à Luther - et donc je peux toujours espérer. J'ai rappelé à mon évêque que c'est précisément dans la lettre que je lui ai envoyée, et pour information, aussi à la Congrégation, que j'ai réitéré mon hommage au Pontife romain. C'est de la schizophrénie, ou du chantage pur et simple. Je me demande donc, et je vous le demande à tous: mais alors, le Pontife romain ne serait pas le Pape François lui-même? Ou bien le Pontife Romain serait-il autre chose que le Pape François? Parce que si je suis la même personne, je ne comprends pas comment je peux faire l'objet de deux excommunicatons! Cela signifie qu'il y a autre chose derrière. Mais qu'ils prennent garde, parce qu'ici, c'est le bien de l'Église qui est en jeu. Car si la distinction n'est que nominale, entre le Pontife romain et le Pape François, moi, j'ai fait ma déclaration, je l'ai écrite, et je l'ai mise intégralement dans la lettre. Ils n'ont pas voulu m'écouter, et alors, à quoi ont servi neuf mois d'obéissance? Je ne fais pas cet acte hypocrite, qui ne serait pas d'obéissance, mais de soumission telle que, comme le dit saint Thomas d'Aquin, la vertu de l'obéissance est soumise au régime de la justice, s'il n' y a pas la justice comme vertu cardinale qui régule l'obéissance, l'obéissance n'est plus une vertu, mais devient une soumission.
En tant que prêtre et en tant que baptisé aimant profondément le Christ et son Église qui vit le Calvaire, je déclare ce qui suit: c'est moi qui demande humblement au Pontife romain de clarifier ce qu'il pense vraiment de la communion pour les divorcés remariés. Parce qu'il crée un climat de confusion dont il est le premier responsable. A propos du salut des âmes! Le temps est venu où les vrais catholiques, qui ne veulent pas se camoufler derrière un écran, viennent à découver. C'est le moment. J'en appelle avec force aux cardinaux, aux Excellences et à mes confrères prêtres, dans un moment d'immense confusion dans l'Église: si nous gardons le silence, nous conduirons un nombre immense d'âmes en enfer, et pour nous aussi il y aura la damnation éternelle. Je me tais depuis des mois et à partir de demain, je serai excommunié deux fois. Maintenant je dis: il faut obéir à Dieu plutôt qu'aux hommes! Ces condamnations, pour moi, ne seront pas valides, elles sont des médailles au mérite.

Cette fausse Église va de l'avant par l'oppression, pour faire peur aux autres, pour que je sois un exemple: ainsi, s'il y a des prêtres qui veulent sortir à découvert, qu'ils prennent bien garde, vu à quoi ils ont réduit le P. Minutella. Pour n'avoir pas précisé "pape François" [et simplement "Pontife Romain"] sur les réseaux sociaux, on arrive à deux excommunications! Cela ne s'est jamais produit depuis que le monde existe! Tout cela a un goût de régime, pas d'Église catholique.

Il ne fait aucun doute que la mesure adoptée par le Vatican, et en particulier par le Préfet de la Congrégation, le Cardinal Beniamino Stella, et partagée par Mgr Corrado Lorefice, semble extrêmement sévère. Don Minutella n'est certainement pas le premier cas d'un prêtre critique, même dans les tons les plus durs, des décisions de l'Église; même en Italie. Mais pour d'autres, la patience et la tolérance ont toujours été choisies. Qui sait pourquoi (*).

Mgr Livi: interdit de conférence

Mgr Antonio Livi s'est vu interdire de tenir, à Modène, une conférence sur la doctrine catholique au motif qu'il est un des signataires de la correctio filialis et, à ce titre, un opposant au pape François. C'est l'évêque de Modène en personne, le bergoglien Erio Castellucci qui a pris la décision. Mgr Livi en parle dans cette importante interview à La Fede Quotidiana.

MGR ANTONIO LIVI : « UNE PERSECUTION SEVIT DANS L'EGLISE CONTRE QUI S'OPPOSE AU RELATIVISME »

La Fede Quotidiana
4 novembre 2017
Traduction d'Isabelle

"Je me vois, malheureusement, dans l'obligation de dénoncer une persécution contre moi et contre tous ceux qui, comme moi, ne se rallient pas à la "dictature du relativisme", qui semble bien être la pensée dominante, non seulement en politique, mais aussi en théologie" : c'est en ces termes que s'exprime, dans cette interview qu'il nous a accordée, le professeur don Antonio Livi, qui revient sur la "correctio filialis".

* * *

Professeur Livi, dans une récente interview, le P. Giovanni Cavalcoli affirme qu'il ne comprend pas votre correction filiale et qu'il la considère comme un coup de poing au pape. Qu'en pensez-vous ?

Le P. Cavalcoli est un savant théologien dominicain que je respecte. Chacun a ses idées et est libre de les exprimer. Je n'ai pas l'intention d'entrer encore une fois dans une polémique avec lui, notamment parce qu'il adopte une attitude différente suivant les circonstances [ndt: Mgr Livi est cofondateur avec le P. Cavalcoli et le P. Levi di Gualdo du blog l'Isola di Patmos, qu'il a quitté en 2015, cf. cronicasdepapafrancisco.com: il y a donc un contentieux entre eux!]. Vis-à-vis de moi, il change souvent d'opinion. Je m'en ferai une raison. En tous les cas, la correction filiale, que j'ai signée avec soixante et un autres théologiens, n'est pas un coup de poing envoyé au pape, mais bien plutôt un service filial rendu au Saint-Père, pour qu'il confirme la foi de ses fils, au lieu de les plonger dans la confusion quant à la validité de la doctrine des commandements et des sacrements. Ceux qui se sont respectueusement adressés au pape dans cette intention n'ont pas commis de faute à l'égard de l'Eglise, mais ils ont satisfait à une obligation de leur conscience.

Pourquoi ?

Aider celui qui gouverne à parler et à agir dans la clarté évangélique est une exigence qui s'impose à la communauté. L'Evangile le dit et l'exige quand il donne le commandement de la correction fraternelle comme lorsqu'il donne en exemple la correction adressée par saint Paul à saint Pierre, le premier pape qui avait eu un comportement ambigu envers l'universalité de la rédemption opérée par le Christ. Depuis toujours, l'Eglise enseigne, que corriger celui qui est dans l'erreur est une œuvre de miséricorde, qu'il s'agisse d'erreurs doctrinales ou d'erreurs pastorales.

Récemment, vous n'avez pas été autorisé à donner à Modène une conférence prévue depuis longtemps.

Je me vois, malheureusement, dans l'obligation de dénoncer une persécution contre moi et contre tous ceux qui, comme moi, ne se rallient pas à la "dictature du relativisme", qui semble bien être la pensée dominante, non seulement en politique, mais aussi en théologie. Une paroisse de Modène m'avait invité à parler des problèmes pastoraux induits par l'idéologie du relativisme, mais j'ai dû annuler la conférence sur ordre de l'évêque.

L'exhortation post-synodale Amoris Laetitia est-elle hérétique ?

La correctio filialis ne le dit pas, et je ne l'ai jamais dit. J'ai même eu des discussions avec ceux qui parlent de la possibilité d'un pape hérétique. En soi, Amoris Laetitia est un texte post-synodal important, qui ne contient pas d'affirmations formellement hérétiques mais permet des interprétations et des pratiques indubitablement hérétiques. En fin de compte, Cavalcoli dit la même chose ; il n'y pas de différence substantielle entre son discours et le mien. Le vrai problème, ce sont les collaborateurs du pape (**) : ce sont eux que visent mes critiques et celles de Cavalcoli. Ils font dire et écrire au pape des choses qui, par la suite, se révèlent hérétiques et le pape ne clarifie pas, ne corrige pas, ne dément pas.

Que reprochez-vous à Amoris Laetitia ?

Tout ce que j'ai dit jusqu'à présent le montre : la correction filiale ne doit absolument pas être considérée comme acte d'hostilité envers le pape ; mais c'est vraiment un acte d'amour envers l'Eglise du Christ, dans laquelle le pape, quel qu'il soit, est le Vicaire du Christ et a l'autorité magistérielle et de gouvernement que le Christ lui a donnée. Mais, comme je le disais, le pontife est entouré de très mauvais collaborateurs, qui sont manifestement hérétiques. Avec cette correction filiale, nous avons simplement voulu inviter le pape à parler enfin avec la clarté nécessaire, à ne plus créer de confusion. Malheureusement, Amoris Laetitia est un document ambigu à dessein, parce qu'il va dans un sens qui s'oppose au magistère de Jean-Paul II, à la doctrine contenue dans le Catéchisme et surtout au dogme catholique. L'effet négatif de cette négation visible du dogme sur les sacrements (baptême, mariage, pénitence, eucharistie), nous le voyons dans les conséquences pratiques.

L'Eglise est troublée ?

Je l'ai dit et écrit à plusieurs reprises, y compris sur mon blog (fidesetratio.it). Ce que l'on constate en voyant les positions différentes adoptées par les conférences épiscopales du monde catholique, c'est bien une Eglise en pleine confusion et à la dérive. Je dénonce cela pour le bien de l'Eglise (c'est-à-dire pour la foi de chaque catholique) et ne veux critiquer personne. Nous sommes aussi en proie à une dérive luthérienne.

Que pense le Professeur Livi lorsqu'il voit Luther sur le feuillet de la messe au Vatican et entend affirmer que la Reforme serait une œuvre de l'Esprit-Saint?

Une énorme bêtise qui est en même temps une offense terrible à l'Esprit-Saint, en somme un blasphème. Luther est un hérétique et on ne peut pas réduire à néant ce qu'a dit le Concile de Trente. Pour ce qui est des exaltations répétées de la figure historique de Luther, elles sont autant d'insultes à la foi catholique. Mais cela fait partie des erreurs pastorales, c'est-à-dire pratiques, d'un pape très mal conseillé. Jorge Mario Bergoglio est victime d'une foule de mauvais conseillers, parce qu'il a toujours été trop sensible aux slogans de la théologie de la libération et n'a jamais eu beaucoup d'estime pour la théologie dogmatique et ses prémisses logiques et métaphysiques.

Notes

(*) Le blog <Anonimi della Croce> commente:

Il est étrange que don Alessandro soit aujourd'hui excommunié, et pas d'autres, qui le méritent sérieusement. Exemple:

¤ Le Père Arturo Sosa, qui ne croit pas à l'existence du diable, de l'enfer, ni à la Parole de Dieu
¤ Mgr Paglia qui invoque "l'esprit de Pannella"
¤ Mgr Galantino qui voit Luther comme un don du Saint-Esprit
¤ Mgr Ravasi, qui appelle les francs-maçons "frères"
¤ Don Cosimo Scordato (lui aussi sicilien) qui a béni dans l'Église un couple de lesbiennes
¤ Le Père James Martin, porte-parole de la nouvelle église de l'idéologie Lgbt

Ce sont les noms qui me viennent maintenant à l'esprit. Mais la liste pourrait se poursuivre.
Pour ceux-là, pas l'ombre d'un reproche. Pour don Alessandro, l'excommunication (...)

(**) Le lecteur comprendra facilement que si les conseillers sont mauvais, c'est le pape lui-même qui les a choisis, promus, favorisés et jamais repris ou corrigés pour ce qu'ils disent ou ce qu'ils font.
Les sanctions sont réservées aux "opposants" du parti au pouvoir.
(Isabelle)

RORATE CÆLI: De Mattei: Friendly Criticism of Rocco Buttiglione’s Theses

https://rorate-caeli.blogspot.com/2017/11/de-mattei-friendly-criticism-of-rocco.html

El Pecado en la Sagrada Escritura

El Pecado en la Sagrada Escritura

El Pecado en la Sagrada Escritura

Introducción*

El pecado ha ocupado siempre un lugar destacado en la reflexión moral. Pero el interés por el pecado puede cambiar de signo. La historia testifica que la actitud y la sensibilidad frente al pecado ha variado en las distintas épocas. En algunos momentos de la historia, los cristianos vivieron su fe centrada en el pecado y en la posibilidad de condenación. En otros períodos, por el contrario, se despreocuparon de estas verdades. El peligro no es hoy el rigorismo de la casuística y el temor a una posible condenación eterna, sino la negación tanto del pecado como del castigo eterno.

Es un hecho generalizado la poca estima que merecen las faltas morales, pues se diluyen en el llamado "pecado colectivo", en la sobrevaloración de las "actitudes" y en la ponderación excesiva de "opciones más o menos fundamentales", así como en distinciones sutiles del pecado grave que equivalen prácticamente a negar la posibilidad de que el hombre pueda pecar mortalmente. Y como resultado —no se sabe si es causa o efecto—, la crisis de la confesión sacramental, tan poco frecuentada por los fieles y no siempre estimada por los sacerdotes. Es, pues, cierto que en amplios sectores de la sociedad está en crisis el concepto mismo de pecado.

En resumen, todos los vaivenes a los que está sometido el estudio de la moral confluyen en el tema del pecado. Es como el punto neurálgico que acusa los distintos avatares por los que pasa la ciencia moral. Esto explica que de una "moral del pecado", como se caracteriza a la antigua moral, se haya pasado a una "moral sin pecado", tal como ha sido proclamada por algunos en esta nueva época.

Los confesonarios han contribuido más a traer la paz a las conciencias que a complicarlas, y los ejemplos que puedan aducir algunos psicólogos obedecen más a situaciones patológicas que a personas psíquicamente normales.

Se constata un hecho en el que se da unanimidad: la pérdida del sentido del pecado en la cultura actual alcanza niveles generalizados. Así, la gente alejada de la práctica religiosa asume, posturas morales que muestran una falta de sensibilidad hacia los valores éticos que representan la concepción cristiana de la existencia. Pero  también vastos ambientes cristianos carecen del sentido del pecado. No sólo porque se constata el deterioro moral de sus vidas, sino también porque no tiene otra explicación el hecho de que los católicos cada día frecuenten menos el Sacramento de la Penitencia y sin embargo se acerquen masivamente a recibir la Comunión. Este hecho, no obedece a una mayor formación de la conciencia, ni se corresponde con una sensibilidad más adecuada del pecado, sino que manifiesta más bien que no se valora su gravedad.

El Pecado en la Sagrada Escritura

Parece lógico que la Teología moral asuma la noción de pecado tal como se manifiesta en la Biblia. Dada la importancia del tema, abundaremos en el estudio que la Sagrada Escritura hace del pecado.

1.- En el Antiguo Testamento

a.- Terminología

El término más usado es el de "hatta't". Hatta't significa "desviarse", "caer" y, en sentido moral, adquiere la acepción de "separarse del camino" o "alejarse de la norma moral" que indica el camino. Así por ejemplo vemos que el faraón confiesa su pecado a Moisés (Ex 9:27).

Otro término usado con frecuencia es "pesa", que significa "rebelarse" o "sublevarse" contra alguien. Expresa la idea de "rebelión", pero designa, a su vez, un acto que es "delito" o "acción mala", en relación a la "transgresión" de una norma, y por ello "ser infiel". Así, por ejemplo, Jacob reconoce sus pecados (Gén 31:36).

También es frecuente el uso de "awon" con el significado de "iniquidad", "delito", "culpa". Así, Caín confiesa su culpa ante Yahveh, por la muerte de su hermano Abel (Gén 4,13)..

El "pecado" es una acción mala por la que el hombre se separa de alguien y conculca unos preceptos que debiera cumplir. Con el pecado el hombre se subleva contra alguien y por ello comete un delito, adquiere una culpa, es reo de impiedad, está equivocado, se engaña, ha errado el camino, es víctima de la necedad.

Es de notar que estas variadas significaciones son esencialmente religiosas. El pecado hay que situarlo en relación al tipo de conducta que el hombre asume frente a Dios y no sólo en las repercusiones personales o sociales que conlleva.

La moral bíblica, teocéntrica, busca la rectitud del hombre en su conformidad con Dios y concibe la virtud esencialmente como justicia. Sin duda la justicia es la perfecta corrección moral, la honradez, o, mejor aún, la práctica de la sabiduría; pero, como su nombre sugiere, implica relación a Dios y obediencia a su voluntad; el justo es un santo o, si se quiere, un hombre religioso fiel al cumplimiento de sus deberes.

b.- Actitudes ante el pecado

Los once primeros capítulos del Génesis narran la prehistoria de la humanidad desde la creación hasta Abraham. En ellos se destacan los pecados del hombre y los correspondientes castigos por parte de Dios. Después de los dos primeros capítulos del Génesis, llenos de aliento y optimismo en los relatos de la creación, el capítulo III narra el pecado de Adán y Eva; el IV el fratricidio de Caín. La historia del patriarca Noé inicia el capítulo VI. Los capítulos IX al XI relatan el segundo desarrollo y expansión de la humanidad después de la catástrofe del diluvio. La crónica de ese amplio espacio de la historia humana se cierra con el capítulo XI, en que de nuevo hace de protagonista el pecado del hombre en las pretensiones significadas por la Torre de Babel y el castigo de la confusión de lenguas impuesto al hombre por Dios.

El comienzo de la historia bíblica con Abraham no es ajeno al pecado. La fidelidad y la fe de Abraham discurren en paralelo frente a la narración de los pecados del resto de la humanidad: la destrucción por el fuego de Sodoma y Gomorra se debe a que "sus pecados se habían multiplicado muchísimo" (Gen 18:22; 23: 28-29).

La constitución del pueblo de Israel y la alianza sellada por medio de Moisés (Ex 19-21) inicia un periodo en el que la historia bíblica discurre entre las infidelidades del pueblo y la fidelidad de Dios. El punto central para la vida moral de ese periodo de "éxodo" es la promulgación de los Diez Mandamientos (Ex 21-22). El Decálogo contiene el "código de conducta" que los israelitas han de observar en relación a Dios y con los demás miembros del pueblo.

Desde este momento, religión y moral se implican mutuamente y el centro de ese nudo de relaciones será el monoteísmo y la vocación de destino del pueblo.

La historia de Israel instalado en Palestina es asimismo la crónica detallada de sus infidelidades: el libro de los Jueces narra minuciosamente los anales de esos pecados y de los castigos subsiguientes. Dios reafirma su fidelidad que contrasta con la deslealtad de su pueblo: "¿Por qué habéis abandonado al Señor, Dios de Israel y habéis edificado un altar sacrílego?" (Jos 22:16).

La aparición de los Profetas obedece a la pérdida progresiva del sentido religioso del pueblo y la reivindicación de los derechos de Yahveh. Los Profetas tienen la misión de recordar al pueblo las exigencias de la Alianza, de fustigar sus desvíos y anunciar los inminentes castigos de que serán víctimas por sus pecados. Esos castigos se cumplirán inexorablemente si no se arrepienten.

No es posible seguir paso a paso esa colosal historia sintetizada entre pecado-gracia, infidelidad-fidelidad, desobediencia-llamada, que constituye el nervio del Antiguo Testamento y que vertebra la Historia de la Salvación.

c.- Enseñanzas sobre el pecado

El pecado supone una transgresión de un precepto de Yahveh, bien sea contra el Decálogo o de algunos de los diversos códigos rituales y de convivencia social.

Los pecados provocan siempre el celo de Yahveh. Sorprende cómo reacciona Dios ante el pecado del pueblo: "Dios es un fuego devorador, es un Dios celoso" (Deut 4:24). De aquí la razón del castigo: "Yo soy tu Dios, un Dios fuerte y celoso, que castigaré la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación" (Ex 20:5).

Los pecados que se mencionan y condenan son variadísimos. A este respecto, son conocidos los 14 pecados que se enumeran en el capítulo 31 del libro de Job.

En un intento de síntesis, el catálogo de pecados condenados con mayor insistencia se reparte en cuatro apartados: la idolatría y el alejamiento de Yahveh; posponer a Dios por fines políticos o de prosperidad temporal; los desórdenes sexuales, entre los que sobresale el adulterio; los pecados contra el pobre y desamparado.

Yahveh demanda siempre la expiación y la penitencia por los pecados cometidos. La primera advertencia de los profetas es la llamada a la conversión. A este respecto, destacan algunos salmos, que son un cántico de perdón y penitencia (Sal 50).

Pero Dios está siempre dispuesto al perdón. Para expresar la idea de perdón el Antiguo Testamento usa una notable variedad de expresiones y de imágenes: perdonar, quitar (la culpa), pagar, curar. Cuando Yahveh renuncia al castigo del culpable, se dice que se arrepiente del mal que había decidido infligir  (2 Sam 21:14; Jer 18:8; Os 2:7).

El perdón de Dios es un perdón para siempre, pues se olvida del pecado cometido y no le pasa factura después de que se haya arrepentido de él: "Yahveh perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado" (Ex 34:6).

En el Antiguo Testamento se contempla también, frecuentemente, el pecado colectivo, pecados que han sido cometidos por todo el pueblo: existía una culpa colectiva, que requería un castigo general. Los testimonios que afirman que "ha pecado el pueblo" son muy frecuentes. No debe olvidarse el sentido comunitario que caracteriza a Israel como pueblo de Dios. De aquí que en ocasiones el pueblo como tal se desvíe de su misión, por lo que el castigo afectaba al pueblo como colectividad.

En toda ocasión se confirma que el pecado en el Antiguo Testamento tiene siempre una connotación religiosa. De aquí la expresión frecuentemente repetida "pecar contra Dios": "¿Cómo podría hacer yo ese gran mal y pecar contra Dios?" (Gen 39:9), es la expresión de José cuando se le incita a pecar (Ex 10:16; Jos 7:20). Pero también los pecados contra los hombres, aquellos que causan un mal, son considerados como ofensa hecha a Yahveh (Prov 14:21).

2.- El pecado en el Nuevo Testamento

2.1.- Los Sinópticos (S. Mateo, S. Marcos y S. Lucas)

En los Sinópticos Jesús es anunciado por el Bautista como el que hará justicia y separará el bien del mal (Lc 3:16-17). Y Jesús hace su presentación pública al anuncio de que se arrepientan y se conviertan para que crean en el Evangelio (Mc 1:15). A partir de este momento, la misión fundamental de Jesucristo es buscar a los pecadores y dejarse acompañar por ellos (Lc 5:30). Y, ante las acusaciones de que come con los publicanos y pecadores, Jesús no cambia de conducta (Mc 2: 15-17).

La acogida al pecador, con el consiguiente perdón, es tema de diversas predicaciones, pero en ninguna es tan plástica como en las tres parábolas de la misericordia que relata San Lucas y que constituyen el tema del capítulo 15: la oveja descarriada, el dracma perdido y el hijo pródigo.

Una muestra de su mesianidad la sitúa Jesús en el poder de perdonar los pecados, que lleva a cabo en la persona del paralítico (Mt 9: 2-7. Y concluirá su vida perdonando al ladrón arrepentido (Lc 23:43), porque Él ha ofrecido su sangre que será "derramada por muchos" (Mc 14:24). Finalmente, San Lucas recoge el encargo de Jesús a los Apóstoles de que prediquen "en su nombre la penitencia y el perdón de los pecados en todas las naciones" (Lc 24:47).

Resumimos a continuación algunos puntos más característicos de la doctrina sobre el pecado en los Evangelios Sinópticos:

a.- Terminología

El término usado con más frecuencia es "amartía" (desviarse, caer, separarse del camino), que sería la traducción al griego del hattat't hebreo (Mt 3:6), pero también se emplea "iniquidad": se condenan los que "hacen la iniquidad" (Mt 13:41); injusticia (Lc 16:8), impiedad.

b.- Todos los hombres son pecadores

La predicación de Jesús denuncia que todos los hombres necesitan del perdón: su sangre será derramada por todos (Mt 26:28). El hombre actúa con principio de maldad: no descubre la viga en su ojo, mientras hace notar la mota en el prójimo (Mt 7:5). Y Jesús universaliza, "si vosotros siendo malos….." (Mt 7:11). Esta doctrina es afirmada más tarde por San Pablo: "No hay nadie que sea justo, ni siquiera uno solo… No hay nadie que haga el bien, ni siquiera uno solo" (Rom 3:10-12). San Juan recoge la sentencia de Jesús: "El que esté sin pecado que lance la primera piedra" (Jn 8:7). Y el apóstol Santiago dirá con frase lapidaria: "¿Quién hay que no haya pecado con la lengua?" (Sant 3:2).

c.-  Catálogos de pecados

Los Sinópticos no hacen una lista detallada de los pecados. San Marcos enumera algunos de ellos: malos pensamientos, hurtos, fornicaciones, homicidios, adulterios, codicias, maldades, fraude, impureza, envidia, blasfemias, altivez e insensatez (Mc 7: 21-22). San Mateo, en pasaje paralelo, enumera sólo siete pecados, coincidentes con los de Marcos (Mt 15: 19-20).

Algunos de estos pecados cabe descubrirlos en las amenazas y críticas que hace a los fariseos (Mt 23: 1-53). Otros se personifican en las parábolas de la cizaña (Mt 13: 24-30), del rico Epulón y del pobre Lázaro (Lc 16: 19-31),  del siervo inicuo (Mt 18: 21- 34), del juicio final de la historia (Mt 25: 31-46), en la del buen samaritano (Lc 10: 30-37), etc.

d.- Condena de algunas actitudes

Además de esas acciones concretas, Jesús condena ciertas disposiciones y actitudes que se oponen a su mensaje de salvación. Tales como la soberbia (Mt 23: 4-12); la avaricia y el amor a las riquezas (Mt 6: 19-29); los juicios temerarios contra el prójimo (Lc 7: 36-50); las calumnias (Mc 3: 22-27); la mentira y la hipocresía (Lc 12:1), etc. Estas y otras actitudes merecen críticas muy duras por parte de Jesús.

e.- Importancia de los pecados internos

Jesús habla sobre la necesidad de cuidar el interior: "¿También vosotros estáis faltos de sentido? ¿No comprendéis — añadió declarando puros todos los alimentos— que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y es expelido a la letrina? Lo que del hombre sale, eso es lo que mancha al hombre, porque de dentro del corazón del hombre proceden…" (Mc 7: 18-21).

En el Sermón de la Montaña, Jesús afirma que el adulterio se fragua en el corazón (Mt 5: 17- 18). Y las disposiciones morales para la limosna, la oración y el ayuno deben corresponder a las intenciones internas del espíritu. Precisamente en esto se distinguirá la nueva actitud de los oyentes frente a las prácticas morales de los fariseos (Mt 6: 1-18).

La pureza moral interior del corazón es una de las características de la ética cristiana, frente a la moral del Antiguo Testamento que parece poner más énfasis en la pureza externa; frente a ello Jesucristo dice: "Bienaventurados los limpios de corazón…" (Mt 5:8).

f.- Pecados de omisión

Los Sinópticos destacan la condena de las vidas que no han sido fieles a la respuesta porque no cumplen con su cometido. Como gesto simbólico Jesús subraya la reprobación de Israel, representado en la condena de la higuera infructuosa (Mc 11: 12-21), o la condena del que no empleó su talento (Mt 25: 27-29), y el juicio final, donde se condena no el mal que se hace, sino el bien que se ha dejado de hacer (Mt 25: 41-46).

g.- Jesús condena acciones concretas y singulares que no cabe reducir a la "opción fundamental"

Los Sinópticos destacan la individualidad del pecado. No contemplan opciones fundamentales, sino más bien actos singulares: "Todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró en su corazón" (Mt 5:22). En el sentido de sanción de acciones singulares se debe entender la condena de las cinco vírgenes necias, que habían aceptado la invitación y sólo descuidaron el encargo de cumplir su cometido (Mt 25: 1-12). Esta doctrina corresponde a la importancia que Jesús da a las acciones particulares de cada persona.

En otros textos, por el contrario, Jesús postula opciones radicales, tales como las exigencias para ser discípulo y seguirle (Mt 8: 18-22) o la alternativa entre "servir a Dios o a las riquezas" (Mt 6:24).

h.- El pecado de escándalo

Entre las acciones singulares condenadas por Jesús se destacan los pecados de escándalo, tan subrayados por San Mateo (Mt 18:1-7), que concluye con aquellas advertencias: "Ay de aquel por quien venga el escándalo".

i.- El pecado como deuda con Dios

Todo pecado es pecado contra Dios: "He pecado contra el cielo y contra ti" (Lc 15:18.21). Quien peca tiene una deuda ante Dios. Y así se entiende en los Sinópticos en la oración del Padrenuestro:

En la fórmula del Padrenuestro de San Lucas, el término "deuda" es sustituido "pecado", porque los destinatarios de lengua griega no habrían entendido fácilmente la terminología hebrea, pero la idea de deuda subsiste en la segunda parte de la petición: …como nosotros perdonamos a nuestros deudores".

El mismo sentido de deuda se expresa en la parábola del siervo despiadado (Mt 18: 21-35), y también se repite en la pecadora a quien se le perdona mucho porque amó mucho, pues el amor rebasa y condona la deuda (Lc 7: 41-49).

j.- Los pecados contra el prójimo

A este respecto sobresale la plasticidad de la parábola del buen samaritano (Lc 10: 29-37). Es de destacar la comparación que hace Jesús entre el primero y el segundo mandamiento (Mt 22: 34-40).

k.- Invitación a la conversión y concesión del perdón

La invitación a la conversión, con la que se inicia la vida pública, coincide con la promesa del perdón. Así se explica el perdón concedido a Zaqueo (Lc 19: 1-10), a la pecadora arrepentida (Lc 7: 48-49), al buen ladrón (Lc 23:43).

Para obtener el perdón de los propios pecados, Jesús pone la condición de perdonar cada uno a su prójimo. Así está expresado en el Padrenuestro (Lc 11:4) y Jesús lo explicita en la siguiente enseñanza de San Marcos: "Cuando os pusierais en pie a orar, si tenéis alguna cosa contra alguien, perdonadlo primero, para que vuestro Padre que está en los cielos, os perdone a vosotros vuestros pecados. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco nuestro Padre que está en los cielos, os perdonará vuestras ofensas" (Mc 11:25-26).

Una excepción al perdón lo constituye el llamado "pecado contra el Espíritu Santo". San Mateo lo sitúa en disputa con los fariseos que atribuyen los milagros de Jesús a una intervención del diablo (Mt 12:31-32). San Marcos matiza que "quien blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás" (Mc 3:28-30).

2.2.- El pecado en San Juan

San Juan emplea con más frecuencia la palabra "amartía" (desviarse, caer, separarse del camino) a la hora de referirse al pecado.

Considera el estado de pecado en que está la humanidad por la acción del demonio. Por lo que el pecado es la "iniquidad" del espíritu malo. Como San Mateo, también San Juan entiende el pecado como "iniquidad" (1 Jn 1:9) y "maldad" (1 Jn 3:4). He aquí algunas afirmaciones fundamentales:

a.- Todos somos pecadores

San Juan resalta la condición pecadora de todos; reconocerla es requisito para ser perdonados: "Si dijéramos que no tenemos pecado, nos engañaríamos a nosotros mismos y la verdad no estaría con nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonamos y limpiarnos de toda iniquidad. Si decimos que no hemos pecado, nos hacemos mentirosos y su palabra no está en nosotros" (1 Jn 1: 8-10).

Pero el cristiano no debe pecar en razón de estar ungido por el Espíritu y en su condición de regenerado (1 Jn 2: 26-27). Por eso debe estar unido a Cristo: "Todo el que permanece en El no peca, y todo el que peca no le ha visto ni le ha conocido" (1 Jn 3,6).

b.- Jesús "quita el pecado del mundo"

Así fue presentado por Juan el Bautista (Jn 1:29) y esta misión es recordada por San Juan a los cristianos: "Sabéis que apareció para quitar el pecado" (1 Jn 3:5), por eso "Él nos purifica de todo pecado" (1 Jn 1,7).  Y en su nombre, "se nos han sido perdonados todos los pecados" (1 Jn 2:12). De aquí el encargo dado a los Apóstoles de "perdonar los pecados" (Jn 20:23).

c.- El pecado se comete a instancias del diablo

La relación pecado-demonio es subrayada por San Juan: "el que comete pecado, ése es del diablo" (1 Jn 3:8). El pecado es siempre fruto de una mentira sediciosa del diablo (Jn 8:44). Pero, "si bien todo el mundo está bajo el maligno", sin embargo el "que ha nacido de Dios no peca" y el "maligno no le toca" (1 Jn 5:19).

d.- Las actitudes del hombre pecador

El cristiano peca a instancias del "padre de la mentira", pero luego crea en él una actitud que le convierte en hombre pecador: "Rehuye la luz para que sus obras no sean reprendidas" (Jn 3:20). El pecado produce una situación de autosuficiencia, que lleva al hombre a no considerarse pecador (Jn 5:44). Toda actitud de mal espíritu conduce a "aborrecer la luz" (Jn 3:20). El final del pecador es ser "esclavo del pecado" (Jn 8:34).

e.- El pecado es no cumplir los mandamientos

San Juan define el pecado como "transgresión de la ley". Y así "el que peca, traspasa la ley" (1 Jn 3:4). Por el contrario, quien le ama, cumple sus mandamientos (1 Jn 2: 3-6). La guarda de los mandamientos es recomendación de Jesús (Jn 15: 10-14).

f.- El pecado contra la caridad

El pecado por excelencia es no guardar el mandamiento del amor (Jn 13:34). Los ejemplos que emplea son de una gran plasticidad: "el que aborrece a su hermano está en tinieblas" (1 Jn 2:9); "es homicida" (1 Jn 3:15); "si alguno dice que ama a Dios, pero aborrece a su hermano, miente" (1 Jn 4:20).

g.- Origen del pecado

En 1 Jn 2: 16-17, hace un a modo de esquema que cataloga las vías por donde se introduce el pecado en el hombre: "la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y el orgullo de la vida", que Santo Tomás comentaría como pecados de sexualidad, pecados contra la justicia y pecados de soberbia.

Frente a la conducta irregular del pecador, San Juan propone el ejemplo de la vida de Jesús, por eso el ideal de la existencia cristiana es "andar como El anduvo" (1 Jn 2:6).

2.3.- El pecado en San Pablo

San Pablo coincide con las enseñanzas del Evangelio. En relación a la moral nos interesa subrayar exclusivamente los puntos siguientes:

a.- El pecado y su origen

La teología recurre continuamente al texto de la Carta a los Romanos para descubrir el origen del pecado en la acción de Adán a intrigas del diablo: "Así, pues, como por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos habían pecado…" (Rom 5:12). A partir de esta premisa, San Pablo desarrolla dos pensamientos:

  • La influencia del demonio en el pecado del hombre. Así, por ejemplo, los cristianos deben estar precavidos, pues, como la serpiente engañó a Eva, así con "su astucia puede corromper nuestros pensamientos" (2 Cor 11:3). La influencia del demonio es uno de los elementos que San Pablo destaca como factores del mal (cfr. 1 Tes 2:3).
  • La verdad de que todos los hombres son pecadores: "Todos, judíos y griegos, están bajo el pecado" (Rom 3:10), pues también los bautizados fueron "por naturaleza hijos de ira como los demás" (Ef 2:3). Más aún, aunque redimidos, estamos bajo la tiranía de la concupiscencia que arrastra al pecado (Rom 7: 13-25).

b.- Cristo salvador

La situación pecadora en que se encuentra el hombre es superable, dado que el hombre está salvado: "Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Y como en Adán hemos pecado todos, así también en Cristo somos todos vivificados" (1 Cor 15: 21-22). Pues, a pesar de que "todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo" (Rom 3: 23-24).

c.- Las listas de pecados y virtudes

San Pablo menciona frecuentemente un elenco de vicios que los seguidores de Cristo han de evitar y que, en ocasiones, contrapone a las virtudes que han de practicar.

Se pueden contar hasta 15 catálogos de pecados y de virtudes. De estas 15 listas, dos recogen, al mismo tiempo, las virtudes contrarias (Gál 5: 19-22; Ef 4: 31-32). La más amplia es la enumeración que hace de los vicios de los paganos en Rom 1: 29-31. Estos catálogos son indicativos de los males morales de la humanidad de todos los tiempos.

La lista, por ejemplo, de la Carta a los Gálatas es de excepcional importancia, porque responde a una catequesis dirigida al creyente y muestra los vicios que produce el hombre camal, frente a las virtudes que se siguen a una conducta espiritual: "Las obras de la carne son manifiestas, a saber: fornicación, impureza, lascivia, idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, rencillas, disensiones, divisiones, envidias, homicidios, embriagueces, orgías y otras como éstas, de las cuales os prevengo, como antes lo dije, de que quienes tales cosas hacen no heredarán el reino de Dios. Los frutos del espíritu son: caridad, gozo, paz, longanimidad, bondad, mansedumbre, templanza" (Gál 5: 19-22).

d.- Renuncia absoluta al pecado

El cristiano es un "resucitado" que no debe volver a morir. De aquí que Pablo ofrezca la alternativa dual "muerte- vida", "esclavitud-liberación". Rom 6 es un ejemplo de cómo al cristiano se le ofrece una vida nueva para luego exigirle la renuncia al pecado.

e.- Distinta gravedad de los pecados

En el Nuevo Testamento, pero especialmente en San Pablo, se descubre que los pecados difieren por su gravedad: unos excluyen del Reino de los cielos (Rom 13: 13; 1 Cor 5:9.11; Gál 5: 11-21; Ef 5:5). Esta gravedad destaca cuando  describe  la corrupción de los paganos (cfr. Rom 1: 24-31).

El Nuevo Testamento recoge las distinciones de la Antigua Alianza entre pecados graves y pecados leves y, aun sin disponer de un vocabulario mejor, aporta precisiones muy valiosas (1 Cor 8:11; Rom 14:23; Mt 12:36).

Conclusión

La razón de todos los pecados tiene una raíz común: el primer pecado narrado en la Biblia (Gen 2:17; 3:5), y, si bien los escritos bíblicos no estructuran una teología del pecado de origen, la suponen. Ellos tienen en la memoria la primera rebeldía del hombre contra Dios y contra sus proyectos: "Por la envidia del diablo, la muerte entró en el mundo" (Sab 2:24).

Es la teología posterior, a partir de los datos paulinos (Rom 5: 12-20), la que se ocupó de este tema capital: ¿de dónde derivan los pecados? Santo Tomás de Aquino afirma que el primer pecado tuvo origen en que el hombre quiso hacerse semejante a Dios, al querer constituirse en árbitro del bien y del mal:

El primer hombre pecó principalmente apeteciendo asemejarse a Dios en relación al conocimiento del bien y del mal, o sea, quiso determinar lo que es bueno y malo. Fijar el criterio ético y señalar qué es el bien y qué es el mal, en efecto, es privilegio divino. La conducta humana no queda al arbitrio del hombre, sino que depende del proyecto divino que, en referencia a su ser y a la verdad, señala los límites de la conducta moral.

Pero el creyente acepta las leyes dadas por Dios. De aquí que todo pecado suponga, en primer lugar, una ofensa a Dios, ante la pretensión del hombre de autoafirmarse frente a Él.

La facultad de decidir por sí lo que está mal y de actuar conforme a esta decisión está prohibida al hombre. Este poder está reservado a Dios. Los primeros padres quisieron substraerse a un estado de criatura dependiente y conseguir la autonomía moral respecto a Dios. Al tomarse a sí mismos como norma y medida, cometieron un atentado contra el poder absoluto de Dios.

De aquí que el pecado en la Biblia esté siempre referido a una autosuficiencia pretenciosa del hombre en relación a Dios, pues se trata de hacer su propio proyecto en contra de la Alianza que Dios ha sellado con él.

El hombre bíblico —como el hombre de todos los tiempos— siente continuamente la insinuación de las palabras del demonio: "si coméis del fruto del árbol, se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses" (Gen 3:5), y el hombre sigue creyendo que, si hace tal cosa o consigue tales proyectos, se acrecentará su poder y su autonomía. Pero es tentación que debe vencer si no quiere caer bajo el castigo divino y arrastrar la esclavitud de su propia pretensión.

Padre Lucas Prados


* Nota: El presente artículo está tomado principalmente del libro de A. Fernández, Teología Moral, 2 tomos, Burgos 1996.

Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com