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vendredi 23 juin 2017

Madrid y el Gayismo

Madrid y el Gayismo

Madrid y el Gayismo

Escrito por P. Alfonso Gálvez. Publicado en Escritos del P. Alfonso

Desde el día 23 del presente mes de Junio, hasta el día 2 de Julio, El Movimiento Gay, que algunos conocen como Gayismo, celebra con todo fasto y extraordinaria pompa el Día Mundial del Orgullo Gay. La cual festividad, pese a su nombre necesita no de uno, sino de diez días para mostrarse. Seguramente porque el tal Orgullo, como sucede siempre con los Orgullos, es sobreabundante y extenso, como suele decirse en la frase corriente de rebosante de orgullo.

Efectivamente, el Gayismo tiene toda la razón. Pues los Orgullos, por definición necesitan mostrarse, ser admirados, envidiados y aplaudidos. Si el Orgullo no se manifestara con bombo y platillos, ¿de qué iba a estar orgulloso? Un Orgullo sin fanfarria se desinfla como un globo de plástico cuando se pincha. No tendría sentido si el Orgullo se quedara meramente para sí mismo, pues nada tiene en sí mismo para admirarse, sino que, de propia naturaleza, todo su oropel depende de los demás.

Y aquí es donde llega la primera pregunta, pues si nada tiene, ¿de qué se enorgullece? Ya hace tiempo que el Apóstol San Pablo, en un franco alarde de sentido común, había dicho a los Corintios en la Primera de las Cartas que les envió: ¿De qué te enorgulleces? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te enorgulleces, como si no lo hubieras recibido? Pero el Gayismo será el primero en reclamar que no ha recibido nada de nadie, y de ahí la primera dificultad.

Claro que habrá quien diga, en contra de lo que se acaba de afirmar, que tiene perfecto sentido cuando alguien dice que está orgulloso de sí mismo. Pero, si bien se mira, eso mismo significa que alguien está orgulloso de poseer un valor superior que le viene de afuera: un héroe de guerra, un héroe de la investigación, un héroe en el servicio a los demás... De otro modo nada tiene de qué orgullecerse. En conclusión, el orgulloso necesita siempre dar razón acerca de qué es lo que lo orgullece, lo cual es siempre algo distinto de sí mismo.

Y aquí es donde comienza la segunda dificultad. Más grave que la primera, y que el Gayismo tendrá que solventar si acaso espera merecer crédito.

El Orgullo hace siempre referencia a la posesión de un valor superior. De otro modo, ¿en qué se fundamenta, como no sea en la nada? Pero el problema aparece desde el momento en que el Gayismo proclama que no existen valores superiores, como no sea el de sí mismo. Pero ya hemos demostrado que el orgullo de sí mismo, fundamentado en sí mismo y no en otra cosa, no es sino vacío y no tiene sentido.

Ya el hecho de no admitir valores superiores pone en graves dificultades al Gayismo. Pues unos hipotéticos valores inferiores, por definición no tienen otro sentido que el absurdo y carecen de significación. El valor no está en lo inferior, sino en lo superior.

El Gayismo no tiene otro camino, por lo tanto, que buscar algún valor superior del que orgullecerse. Sin embargo, ¿dónde está ese valor superior del cual hasta ahora no se ha dado ninguna razón ni señalado ningún lugar?

Para convencerse de que el Gayismo carece de cualquier valor del que orgullecerse, bastaría con requerirlo para que lo señalara: En concreto, ¿de qué valor superior se enorgullece?

A lo que el Gayismo responderá enseguida que se enorgullece de su homosexualidad. Aunque entonces tendrá que demostrar que la homosexualidad es superior a la heterosexualidad. No basta con procramarlo, por más que se haga a grandes voces, sino que hay que demostrarlo. Pero, ¿por qué copular una persona con otra del mismo sexo es algo superior, o siquiera de la misma categoría, que la copulación heterosexual? La unión sexual normal (una persona con otra del sexo contrario) no necesita demostración: posee un valor por sí misma que nadie va a cuestionar. Ahora falta por demostrar la bondad de la unión según la homosexualidad.

Hasta ahora el Gayismo no ha dicho, con respecto al tema, sino que es algo de lo que hay que estar orgullosos. Pero sin aportar argumento alguno que lo pruebe. ¿Habrá que darle a la farándula y al griterío el valor de pruebas?

Los enemigos del Gayismo, en cambio, han aportado multitud de argumentos contra la práctica de la homosexualidad. La voz de la misma naturaleza, que habla por sí sola y se opone a todo lo que se suele llamar contra–natura, la consideración de aberración vergonzosa con que la Humanidad ha reconocido al Gayismo desde siempre, la voz y los castigos de Dios plasmados en la Biblia, el inevitable ridículo que la homosexualidad desprende en muchas de sus situaciones... Al matrimonio de un hombre con otro hombre, por ejemplo, una Sociedad corrompida podrá adornarlo y hacerlo aparecer como quiera. Pero es imposible dejar de reconocer que es algo que parecerá inevitablemente ridículo para cualquier persona de sentido común. Como ocurría en el desfile del Rey desnudo, nadie decía nada, e incluso aplaudía, pero todo el mundo reconocía en su interior que el Rey se estaba exhibiendo en cueros y haciendo el payaso. Habría sido interesante que tales argumentos, entre muchos otros que suelen esgrimirse, hubieran sido desmontados por el Gayismo, cosa que hasta ahora no ha sucedido.

En el capítulo 19 del Libro del Génesis se habla de los históricos sucesos de las ciudades de Sodoma y Gomorra. La narración hace alusión a hechos que no dejan de llamar la atención con respecto al problema. Allí se dice que después de haber recibido Lot como huéspedes a los varones que habían llegado a su casa, los hombres de la ciudad, los habitantes de Sodoma rodearon la casa de Lot, jóvenes y viejos, todos sin excepción (19,4). Continúa la narración diciendo que llamaron a Lot para increparle: ¿Dónde están los hombres que han venido a tu casa esta noche? Sácanoslos para que los conozcamos (19,5). La Antigüedad tenía un sentido muy acabado de la hospitalidad. No es extraño que el Libro del Génesis hable del temor de Lot y de cómo trató de proteger a sus huéspedes, ofreciendo incluso a la turba de hombres que lo acosaban sus propias hijas, que eran vírgenes: Por favor, hermanos míos, no hagáis semejante maldad. Mirad, dos hijas tengo que no han conocido varón. Os las sacaré para que hagáis con ellas lo que os parezca. Pero no le hagáis nada a esos hombres, pues se han acogido bajo mi techo (19, 7–8). La respuesta de los hombres de Sodoma fue contundente: Quítate allá. Quien ha venido como extranjero, ¿va a querer gobernarnos ahora? Te trataremos a ti peor todavía que a ellos (19,9).

Sería de esperar aquí, y también de agradecer, un esfuerzo del Gayismo para justificar que la postura de los sodomitas era la correcta, dada la tremenda dificultad, después de leer la escena, que supondría dejar de pensar lo contrario. Se trataría de justificar el legítimo Orgullo de los varones de Sodoma ante la actitud adoptada por ellos, que es un trabajo que está por hacer.

A lo largo de los siglos se han hecho multitud de estudios e interpretaciones sobre este delicado pasaje del Génesis. Pero el sentir general de toda la Humanidad, con respecto a lo que se desprende de la narración, ha sido unánime hasta ahora. Por otra parte, el problema que se plantea aquí es mucho más delicado.

Sucede que, según la narración del Génesis, Dios tomó cartas en el asunto y arrasó las dos ciudades de Sodoma y Gomorra con fuego del cielo hasta reducirlas a cenizas. Y dado que la Historia tiende a repetirse, sería prudente de antemano descartar la posibilidad de que en este caso ocurra lo mismo. ¿Que no es posible que tal cosa suceda? Pero, ¿por qué...?

Y aquí entrará en liza el paganismo y el ateísmo con las conocidas razones de siempre. La Biblia es un libro de supersticiones, carece de veracidad histórica, la existencia de Dios es una creación del espíritu humano (los mismos católicos reconocen que Dios necesita de nosotros para existir) etc., etc.

Sin embargo, como se acaba de decir, el problema que se afronta aquí es sumamente grave. La tremenda realidad es que, así como el Cristianismo aporta multitud de pruebas, filosóficas, teológicas y hasta de sentido común, sobre la existencia de Dios, el paganismo, en cambio, jamás ha podido demostrar la no existencia de Dios. En cuanto al mundo de la Ciencia, todo indica que es favorable a la existencia de Dios. Con respecto a las teorías sobre la Creación, por ejemplo, la pugna entre las doctrinas del darwinismo y la del designio inteligente, ideologías y prejuicios aparte la razón está a favor de la última para cualquiera que piense con serenidad.

Que no es probable que vaya a producirse un castigo de Dios sobre el poderoso mundo del Gayismo, aceptado. Efectivamente, es posible que no se produzca.

Por el contrario, que cabe la posibilidad de que se produzca, también es posible. Se han aportado argumentos, siquiera sea a modo de resumen, a favor de esa conclusión. Consecuentemente en cambio, negar la posibilidad de que se produzca ese Castigo recabaría una serie de argumentos. Pero, ¿quién, y mediante qué principio de autoridad se atrevería a negar esa posibilidad?

Establecidas las premisas, fácilmente se llega a la conclusión de que residir en Madrid tal vez sea peligroso, por lo que pueda ocurrir. Ahora durante el decenio, tal vez después o en cualquier momento. Dios posee un perfecto dominio de los tiempos y conoce los momentos. Tal como el señor Rajoy, sólo que mucho mejor y con mejores resultados.

Establecidas las bases del problema, bien que someramente, cabe todavía preguntar: ¿Por qué el Gayismo celebra su Día Mundial precisamente en Madrid?

Y la respuesta, al menos en principio, no parece difícil. Madrid es una ciudad importante, no parece sufrir de momento los efectos del terrorismo, es centro fundamental del turismo, etc. Son razones que avanzan una posibilidad, efectivamente.

También existen otras razones, cuya posibilidad tampoco se puede negar. Dada la naturaleza del evento, España y Madrid concretamente ofrecen la cobertura suficiente de condiciones favorables (los enemigos del Gayismo hablarían aquí de la suficiente corrupción) para acoger la fasta Celebración. Además, la mentalidad de los españoles, y en particular la de los madrileños, está más que adormecida para mirar como algo digno de ser celebrado y exaltado lo que mucha gente, por el contrario, consideraría un pudridero de corrupción. Item más, porque las condiciones de la municipalidad madrileña son ya bastante conocidas en el mundo entero como para que nadie vaya a extrañarse de que acoja estos eventos. Pues siempre existen mentalidades estrechas que, por eso mismo, son incapaces de comprender las excelencias de una municipalidad selecta que ha realizado el milagro de convertir la Capital de España en algo por completo irreconocible. Y ya puestos en aportar razones, Madrid también está dotada en su gobierno de una serie de líderes, tanto en lo político como en lo municipal y sobre todo en lo religioso, que son ampliamente conocidos por su actitud de silencio y de serenidad, además de una amplia capacidad de paciencia, de eludir complicaciones y de saber evitar problemas, verdaderamente dignas de loa.

En suma, bienvenido a Madrid el Día Mundial del Gayismo. Se espera una avalancha de extranjeros, se han habilitado todas las plazas de alojamiento existentes en Madrid y se han anunciado unos festejos por todo lo alto. Queda invitado todo el mundo que posea espíritu abierto. Solamente se requiere el dinero necesario, grandes deseos de diversión..., y mucha valentía, por supuesto.

jeudi 22 juin 2017

MiL - Messainlatino.it: don Nicola Bux: "Urge una dichiarazione di fede da parte del Pontefice per correggere la sua ambiguità e sanare la Crisi della Chiesa"

MiL - Messainlatino.it: don Nicola Bux: "Urge una dichiarazione di fede da parte del Pontefice per correggere la sua ambiguità e sanare la Crisi della Chiesa"

don Nicola Bux: "Urge una dichiarazione di fede da parte del Pontefice per correggere la sua ambiguità e sanare la Crisi della Chiesa"

Lo avevamo visto anche noi la notte scorsa, nella versione in inglese, ma, vinti dalla stanchezza non siamo riusciti a tradurlo. Il buon Tosatti è stato più lesto di noi a tradurlo e a darne notizia.
Riportiamo qui di seguito la notizia che ha del sensazionale: il teologo don Nicola Bux ritiene necessario che il Papa faccia una dichiarazione di fede per correggere l'ambiguità causata da sue frasi o documenti e risolvere la crisi della Chiesa.
Roberto
di Marco Tosatti, da Stilum Curiae del 22.06.2017
Il National Catholic Register pubblica un'interessante intervista di Eward Pentin a don Nicola Bux, un noto teologo italiano, scrittore (l'ultima sua opera è "Con i sacramenti non si scherza") docente di teologia e consultore alla Congregazione per le cause dei Santi e per la Dottrina della Fede.

In essa si afferma che per risolvere la crisi in corso nella Chiesa relativa all'insegnamento e all'autorità del papa, il modo migliore sarebbe una dichiarazione di fede del Pontefice per correggere le sue parole e gesti "ambigui ed erronei" che sono stati interpretati in maniera non cattolica. Secondo Bux la Chiesa è "in una piena crisi di fede", e le tempeste che la attraversano sono causate dall'apostasia, "l'abbandono della fede cattolica".

Solo pochi giorni orsono è stata resa pubblica la lettera in cui il cardinale Caffarra, a nome anche di altri tre porporati, chiedeva (il 25 aprile) udienza al Pontefice per parlare dell'esortazione apostolica Amoris Laetitia e delle sue interpretazioni opposte. La lettera non ha mai ricevuto risposta. Mons. Bux commenta che "Per molti cattolici è incredibile che il Papa chieda ai vescovi di dialogare con chi la pensa in maniera differente (per esempio i cristiani non cattolici) ma non voglia lui per primo affrontare i cardinali che sono i suoi consiglieri principali". "Se il Papa non difende la dottrina non può imporre la disciplina".

Traduciamo qui un brano molto pregnante dell'intervista.


"Il punto è: quale idea ha il papa del ministero Petrino, così come è descritto in Lumen Gentium 18 e codificato dalla legge canonica? Di fronte alla confusione e all'apostasia, il Papa dovrebbe fare una distinzione – come Benedetto XVI fece – fra ciò che pensa e dice come studioso privato e quello che deve dire come

Papa della Chiesa cattolica. Per essere chiari: il Papa può esprimere le sue idee come uno studioso privato su argomenti di discussione che non sono definiti dalla Chiesa, ma non può fare affermazioni eretiche, nemmeno privatamente. Altrimenti ciò sarebbe egualmente eretico:

Credo che il papa sappia che ogni credente – chi conosce le regole della fede o il dogma, che fornisce a ciascuno il criterio per sapere quella che è la fede della Chiesa, quello che ciascuno deve credere e ciò che ciascuno deve ascoltare – può vedere se sta parlando e agendo in un modo cattolico, o è andato contro il sensus fidei della Chiesa. Anche un solo credente può chiedergliene conto. Così chiunque pensi che presentare dubbi (Dubia) al papa non sia un segno di obbedienza, non ha capito, 50 anni dopo il Vaticano II, la relazione fra il papa e l'intera Chiesa. Obbedienza al Papa dipende solamente dal fatto che lui è legato dalla dottrina cattolica, alla fee che deve continuamente professare davanti alla Chiesa.

Siamo in una piena crisi di fede! Quindi, per fermare le divisioni in corso, il Papa, come Paolo VI nel 1967, di fronte a teorie erronne che circolavano poco dopo la conclusione del Concilio, dovrebbe fare una dichiarazione o professione di fede, affermando ciò che è cattolico e correggere quelle parole e quei gesti ambigui ed erronei – i suoi e quelli dei vescovi – che sono interpretati in maniera non cattolica.

Altrimenti sarebbe grottesco che mentre si cerca l'unità con i cristiani non cattolici e persino intese con i non cristiani, l'apostasia e la divisione siano alimentate all'interno della Chiesa cattolica. "Per molti cattolici è incredibile che il Papa chieda ai vescovi di dialogare con chi la pensa in maniera differente (per esempio i cristiani non cattolici) ma non voglia lui per primo affrontare i cardinali che sono i suoi consiglieri principali. Se il Papa non difende la dottrina non può imporre la disciplina. Come disse Giovanni Paolo II, anche il Papa ha sempre bisogno di conversione, per essere in gradi di rafforzare i suoi fratelli, secondo le parole di Cristo: 'Et tu autem conversus, confirma fratres tuos'".

Hypocrites

Hypocrites

Hypocrites

L'esprit de sarcasme de Fray Gerundio s'exerce cette fois sur l'homélie de Sainte Marthe du 7 juin dernier, dont il a déjà été question dans ces pages. Désopilant (22/6/2017)

>>> Sainte Marthe : François s'en prend aux hypocrites

Ci-dessus: bandeau de la page d'accueil du site de "Fray Gerundio" - illustration d'un roman picaresque espagnol anonyme, La Vie de Lazarillo de Tormes (1554)

fraygerundiodetormes.wordpress.com
18 juin 2017
Traduction de Carlota

* * *

L'année scolaire se termine et mes novices me consultent au sujet de quelques petits travaux qu'ils doivent présenter s'ils veulent augmenter leur note finale. Comme s'ils n'avaient pas perdu assez temps au cours de l'année à étudier des bêtises, voilà qu'un professeur leur conseille d'analyser certains sermons de Sainte Marthe. On sait bien que ces sermons d'une haute théologie sont considérés comme le magistère officiel de nos jours, tandis que l'on piétine le [patrimoine] bimillénaire transmis par l'Église. La Chaire de Sainte Marthe, en plus de distiller de grandes spéculations, est considérée en elle-même comme le point de référence de la doctrine actuelle, en même temps que sont déversés des immondices sur la doctrine de toujours. On peut assécher le cerveau à la seule lecture de ces intelligentes réflexions, quoique cela soit fait soigneusement, car par leur intermédiaire, sont introduisent au sein de la catholicité peu attentive les théories les plus fantaisistes et les concepts les plus farfelus. En recherchant toujours la perdition des âmes, bien évidemment.

Il y a quelques semaines, François a parlé des hypocrites. L'hypocrite n'utilise pas le langage de Jésus, mais la langue même du diable, a dit l'hôte de Sainte Marthe. Je n'ai pas eu d'autre remède que de lire ces lignes

« L'hypocrite est capable de tuer une communauté. Il parle doucement, il juge méchamment une personne. L'hypocrite est un assassin. Rappelons-nous cela : il commence en flattant, on ne lui répond qu'avec la réalité ».

« Qu'ils ne viennent pas avec ces histoires : ma réalité c'est celle-là, comme avec l'idéologie, celle-là c'est la réalité. Et finalement, c'est le langage même du diable, ce que sème cette langue fourchue dans les communautés pour les détruire ».

« Demandons au Seigneur qu'il nous protège pour ne pas tomber dans ce vice de l'hypocrisie, de camoufler l'exactitude, mais avec de mauvaises intentions. Que le Seigneur nous donne cette grâce : Seigneur, que je ne sois jamais hypocrite, que je sache dire la vérité et si je ne peux la dire, que je puisse me taire mais ne jamais, jamais, dire une hypocrisie ».

Je dois dire que ce qui m'est venu en premier à l'esprit a été la pensée que François parlait de lui-même. Je pensais qu'enfin, le repentir était arrivé à son cœur et qu'il voulait se confesser (devant ses auditeurs), de ses attitudes tellement bien connues de tous. Le langage de l'hypocrite est le langage du diable. Il commence par les flatteries, mais on lui répond avec la réalité. Langue fourchue (1), camouflage, idéologie…semblent être les outils que l'hypocrite transporte dans son sac à dos. Mais il faut lui répondre avec la réalité. Parce que sinon, sa langue fourchue répand la destruction dans les communautés.

Justement. J'ai pensé qu'il allait demander pardon. J'insiste sur le fait que j'ai pensé que François parlait de sa propre façon de procéder. Et par conséquent, de la façon de procéder de ses collaborateurs, collègues, compères et complices (2). Mais François préfère demander pardon pour ce qu'ont fait les Papes malfaisants du passé: génocidaires, inquisiteurs, princes de la Renaissance et dictateurs doctrinaux et moraux.

Voyons par exemple la langue fourchue qui a suscité la destruction de l'Eucharistie au sein de la Chrétienté ces quatre dernières années. Tandis que d'une part, François est prodigue d'éloges envers l'Eucharistie, sans laquelle nous ne pouvons vivre, qui nous alimente, qui n'est pas une récompense mais une nécessité, qui est le Seigneur lui-même qui reste en nous, et un long et cetera versé selon un mode mysticoïde (ndt néologisme de notre moine) dans des sermons, nous nous retrouvons actuellement avec le fait que déjà elle est donnée de façon officielle à ceux qui vivent en concubinage. Différents évêques, parmi eux se sont faits remarquer dernièrement ceux de Malte, de Sicile et un d'Argentine récemment nommé par Bergoglio (également petit copain et complice), en plus de l'énorme masse d'évêques et curés dont on ne parle pas dans les journaux et qui font de même, soutenus en cela par les attitudes de François.

Alors qu'il est dit avec impudemment qu'Amoris Laetitia ne conduit pas à la communion des adultères, la communion aux adultères est donnée à profusion. Alors qu'il est dit qu'Amoris ne contredit pas le magistère antérieur (c'est ce que disent les évêques traîtres et les poltrons qui ne veulent pas s'opposer au chef et être exilés), en fait on est en train de contredire le magistère en ce qui concerne l'Eucharistie. Alors que l'on continue à dire que l'Eucharistie est nécessaire pour la vie chrétienne, on est en train d'envoyer en enfer une multitude d'âmes. Comme le dit Saint Paul, tous condamnés de leur propre condamnation. Mais condamnés aussi de leurs propres condamnations ceux qui ont ouvert les portes de l'enfer à tant de catholiques, avec leur langue fourchue qui a semé la destruction dans les communautés.

Aujourd'hui, on célèbre le Corpus Christi. Je ne sais pas ce que va dire François dans ses sermons d'aujourd'hui. Mais je peux assurer que je ne croirai rien de ce qu'il dira. Quand je le verrai avec l'Ostensoir donnant la bénédiction, je n'avalerai pas le crapaud. Les hommes, on les reconnaît par leurs œuvres, pas par leurs paroles. Et le Paglia de la Vie - le xxx des fresques dans sa cathédrale de Terni (3) - peut bien sortir en disant que même s'il y a des pro-avortement dans la Commission Pontificale, l'Église continue à rejeter l'avortement. François peut bien sortir pour dire des paroles apparemment pieuses sur l'Eucharistie. Moi je ne le crois pas. Même si l'Euchariste est piétinée depuis déjà pas mal d'années, François sera, - aux yeux de l'histoire, l'hypocrite qui avance avec des mots flatteurs et camouflées, alors qu'il a tout détruit dans la réalité.

Rien de cela ne préoccupe François. Ce qui lui importe seulement, c'est le trafic d'armes, l'immigration, les contrats de travail et le changement climatique. Le vrai changement climatique va venir après. Et là, il y aura des pleurs et ses grincements de dents. Que Dieu nous prenne confessés, comme disait ma grand-mère.

Mon novice sans expérience a finalement fait son travail en utilisant ces brèves réflexions et ils l'ont recalé. Je ne comprends pas pourquoi l'hypocrisie s'applique seulement pour ceux-là et jamais pour d'autres. Mais c'est justement ce que fait François quand il donne des leçons de moralité. Quelle tristesse.

Fray Gerundio

NDT

(1) En vo lengua bífida, bien sûr du latin lingua bifida, langue mais aussi parole séparée en deux parties…d'où double langage, d'où langue fourchue rappelant celle du serpent déjà rencontrée par Adam et Ève

(2) La suite des mots espagnols est très imagée !

(3) Bien sûr en référence à la fonction de ce prélat. Le xxx est une censure!

* * *

Encore une fois le problème n'est pas de refuser d'avoir un regard compatissant sur les pécheurs, le problème est de pratiquer la vraie charité qui est celle de la vérité en ne changeant ni la nature du péché qu'est l'adultère, ni la nature de l'Eucharistie. Dit différemment, donner l'Eucharistie, véritable corps du Christ après la Consécration, en la donnant à des pécheurs dont le péché n'est plus défini comme un péché, c'est brader la valeur de l'Eucharistie tout en ne rendant pas le pécheur moins pécheur mais en le renfermant plus encore dans le péché. Ce n'est pas non plus faire honneur à son intelligence et à sa capacité de comprendre les enjeux de ses actes. Seule la vérité nous rend libre et la véritable charité ne peut se priver de vérité.
Mais finalement le noyau du problème, ne serait-il pas que certains, et pas des moindres ne croiraient plus en l'utilité d'affirmer la Présence Réelle (dont l'importance de la l'acte du Prêtre) et que la communion n'est plus, comme l'affirment certains chrétiens, que le souvenir de la Cène et d'un repas pris en commun, sans la Transsubstantiation ? Tout me semble lié, mais qui suis-je pour penser ?
(Carlota)

PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA | CATAPULTA

http://catapulta.com.ar/?p=3589

Mateo, resiste y da testimonio de tu fe

Mateo, resiste y da testimonio de tu fe

Mateo, resiste y da testimonio de tu fe

Sentado en mi escritorio, con las manos sosteniendo mi cabeza y con mis dedos revolviendo mi cabello nerviosamente me encontró Ángeles, mi esposa. Había bajado desde el segundo piso donde se ubican los dormitorios para buscarme, puesto me había tardado más de lo que ella esperaba. Hacía ya casi una hora y tanto que le había dicho que subiría de inmediato (o al tiro, como decimos en Chile) para ayudarla a acostar a los niños, pero no pude. Fui incapaz de dejar el estado de molestia que me tenía el cuerpo tomado y no quería que mis hijos me vieran tan nervioso y alterado.

Mi estado de nerviosismo se debía a que había tendido un muy mal día en el colegio donde hago clases. Una sumatoria de hechos relacionados con mi relación con mis colegas, con mis alumnos y con los contenidos que se estaban enseñando en el colegio me tenían al borde del colapso y tenía tomada la decisión de dejar este trabajo. Desde el punto de vista económico dejarlo me traería un gravísimo problema considerando que, si me quedaba sólo con mi trabajo en la universidad como única fuente de ingresos, me vería en serios problemas de caja para llegar a fin de mes. Nuestra situación económica no anda bien…pero mi consciencia reclama que no puedo seguir ahí. ¿Acarrear a mi familia a pasar apuros económicos, con todo lo que esto significa por un problema de consciencia? Sí, desde luego, no puedo vivir traicionándome y por sobre todo, traicionando a la Verdad. Si me quedo, me hago parte, lo cual no significa que esto no me cause temor y angustia por el futuro de mi familia.  Desde que había llegado a la casa un par de horas antes, nada le había comentado a Ángeles sobre tan delicado asunto.

– Los niños se cansaron de esperar a que les dieras un beso de buenas noches. Me dejaste esperando, Mateo, al menos podrías haberme dicho que estabas ocupado – dijo ella mientras se acercaba algo molesta pensando en que por flojera yo no había ido, pero al parase frente a mí, me quedó mirando en silencio, comprendiendo que estaba pasándolo mal. Tomó una silla y la colocó junto a la mía.

– ¿Qué pasa Mateo? Te noto súper tenso.

– Estoy desmoralizado y furioso…

– Pero ¿qué cosa tan terrible puede tenerte así? ¡Ah ya sé!, de nuevo con problemas en el trabajo, ¿verdad?

– Es muy delicada la situación y estoy muy complicado. Esto ya no da para más y después de lo de hoy tengo la decisión tomada: voy a renunciar al colegio. – Ella no expresó ninguna sorpresa. No era la primera vez que la decía algo así con respecto renunciar al colegio y la amenaza de irme no parecía inquietarla.

– ¿Ya les dijiste que te ibas?

-No, pienso hacerlo mañana.

– Entonces aún tenemos tiempo para conversar tu decisión entre los dos. Tal vez quieras explicarme algo de lo que pasó hoy.

– Hoy, ayer, antes de ayer, desde siempre es que me estoy tragando estas espinas que son chicas y muy puntiagudas por lo que se hacen más molestas. Se pueden tolerar ciertas cosas, especialmente cuando lo afectan a uno en forma personal: una ironía, una broma pesada, pero cuando se tocan puntos esenciales, como la ofensa a tu Fe, a lo que más amas y por lo que está dispuesto a dar tu vida, eso Ángeles, tiene un límite de tolerancia. Hace tiempo que siento estar trabajando entre apóstatas y neo-paganos que no entienden o no quieren entender ni un solo razonamiento.

Ellos han ido más allá y sostienen saber más que la Iglesia, que los Apóstoles y que los Santos Padres. No sé de dónde les ha llegado tal grado de revelación personal – bueno, creo que sé de dónde viene –  para interpretar a su antojo cualquier verdad revelada y justifican su argumento diciendo que simplemente se están adelantando a lo que la Iglesia enseñará algún día, porque ella, tarde o temprano reconocerá que se equivocó.  Simplemente se han adelantado a un pronunciamiento que la Iglesia todavía no se decide a cambiar. Dime si no es el colmo de la soberbia. Entonces yo, por estar siempre predicando lo contrario a lo que ellos dicen, he llegado al punto de estar bajo sospecha de casi todo el profesorado, de los apoderados y hasta de los mismos alumnos.  No sé en qué momento comenzaron a aceptar tan descaradamente y sin ningún tapujo todas las aberraciones morales, errores doctrinales y cualquier cosa que vaya contra lo que la Iglesia ha sostenido desde siempre, y yo me he convertido en un sujeto enemigo de la humanidad, poco tolerante con las minorías de toda índole, y el mote de fundamentalista-fascista-homofóbico- intolerante lo tengo pegado en la frente. Creo ser el único que al menos públicamente se opone en este colegio católico al aborto, a la ideología de género, al "matrimonio" homosexual, a la comunión a los re-casados, y etc, etc.

-Bueno, lo que acabas de contarme desde hace tiempo que te lo vengo escuchando.  Y nosotros, tú ya sabes, estamos marcados, y poco a poco nos hemos ido acostumbrando a llevar este estigma, aunque no por eso deja de doler. Entonces no entiendo, Mateo, qué agravó el asunto que hizo que estés pensando en dejar de hacer clases ahí. Además, me has hablado todo el rato de "ellos" y no sé si es un grupo dentro del colegio o alguien en particular… – Mientras decía estas palabras me acordé que viniendo de la universidad le había comprado unos chocolates. Abrí mi maletín y extraje desde el fondo un pequeño paquete de finos bombones que son para ella una delicia. Ella me los recibió feliz y mientras conversábamos disfrutamos estos chocolates para pasar un poco las penas.

– Este año particularmente, Angelito mío, está marcado por…

– ¡Uy por favor, Mateo!, deja el discurso y cuéntame en concreto lo que pasó hoy – Lo cierto es que dilatar lo que me había pasado hoy no hacía más que agudizar su curiosidad, y ella, que es muy impaciente, me miraba con sus ojitos llenos de intriga esperando, al igual que ustedes, que le contara mi desagradable asunto. – Hoy me correspondía hacer mis clases a los de tercero, tú sabes, adolescentes de 16 años llenos de interrogantes y cuestionamientos, de rebeldías absurdas y amigos de lo fácil, del aquí y del ahora. No digo que todos, pero en su gran mayoría estos chicos son muy diferentes a los de nuestra generación. He tratado de enfocar mis clases intentando hacerlos reflexionar para que vayan un poco más allá de lo que ven a diario. Mostrarles que antes que ellos hubo gente que tuvo problemas similares a los nuestros, pero que eran resueltos quizás de un modo muy distinto. Les he dado a pensar sobre el sentido del dolor, por ejemplo, y de cómo esta aporía ha sido un rompedero de cabeza para los filósofos y que sin la fe es imposible darle un sentido. Muchos de estos muchachos no lo entienden así, y bueno, comprendo que les falta madurez y estudio ya que no es un tema fácil. Generalmente no están de acuerdo conmigo en la mayoría de las soluciones y explicaciones que les entrego, sobre todo en moral. – Me quedé un rato en silencio, pues me acordé de sus miradas y de sus burlas. Ellos creen que yo no me doy cuenta o que no los veo cómo susurran, pero sí los veo y los escucho. Lo que desconocen es que yo no me enojo ni me importa que se burlen de mí. A su edad es lo usual burlarse de los adultos y creer que ellos se las saben todas, y creo que ahora ese comportamiento se ha agudizado quizás porque creen que, por saber más sobre tecnología, saben más de la vida y son insolentes e irrespetuosos.  La vida se encargará sola de mostrarles que no son los reyes de este mundo en la proa de un Titanic. Suspiré y cerré mis ojos para poder concentrarme y no perder detalle, y así continué contándole mi historia a Ángeles. – Pero, en fin, no recuerdo bien a propósito de qué salió el tema, pero uno de los chicos me pidió la palabra y me contó que su profesor de religión, el que tú ya conoces.

– El cura que no quiere ser cura.

-El cura con dispensas, el que les hace Religión o Educación de la Fe como le llaman en el colegio, les había dicho que en la primera página de sus cuadernos dibujaran aquello en lo que creían a modo de portada. Les dijo que si eran cristianos, dibujaran una cruz; que si en el verano habían perdido la fe y ahora eran ateos, dejaran en blanco; que si eran satánicos, dibujaran una cruz invertida y procedió a dibujarla en el pizarrón. 

-¿Dibujó una cruz invertida en el pizarrón? ¿Frente a los niños? ¡Qué habrán pensado esos chicos! ¡Qué espanto! – dijo ella.                                                                             

-Sí, y se me apretó el pecho cuando lo escuché, y me dolió en lo más profundo mi alma, porque se estaba ofendiendo lo más sagrado que tengo y que atesora mi alma…a mi Dios y Señor. Sentí que los colores se me subían al rostro y sufrí esta molesta sensación de rabia y pena. Es de no creerlo y espera que eso no es solo el comienzo. Sale el tema de los homosexuales una y otra vez en sus clases, y el tipo les dice que la Iglesia va a tener que cambiar su posición y aceptar que puede haber distintos tipos de familia y de afectos porque, y esto es lo más sorprendente, en ninguna parte de la Biblia, Dios condena esta conducta. Luego justifica sus argumentos diciendo que San Pablo se equivocó en sus epístolas. Después pasa al tema de la salvación y les enseña a los chicos que el pecado no existe, que solo son debilidades y que Dios, que nos conoce bien, nos perdona todo y no tenemos necesidad de ir a confesarnos, porque basta con la intención de arrepentirse y punto. Y lo más triste de todo este asunto es que de los 40 alumnos que hay en el aula, 20 se declaran ateos, otros 19 se declaran católicos no practicantes y solamente 1 opinan que él está equivocado y según hable con este muchacho, él está muy dolido con todo lo que enseña porque en su hogar le han dicho exactamente lo contrario. Siente que las palabras de este profesor violenta su alma – no me lo dijo con estas palabras, pero a eso apuntaba – escandalizando su espíritu con errores y blasfemias, abusando del poder que tiene como profesor, pues tiene que a escucharle sus disparates una y otra vez.

 Con todos esos decires y con su actitud, pienso que tiene una obsesión perversa. No encuentro otra explicación, lo cual me quedó todavía más claro después de la conversación que tuve con él cuando, completamente escandalizado con lo que me habían contado mis alumnos, lo fui a encarar a la sala de profesores al final de la tarde, cuando ya no había alumnos y éramos pocos los que quedábamos todavía en el edificio.

– ¿Lo fuiste a encarar frente a tus colegas? – me dijo ella con la esperanzada en que yo había llevado adelante mi cometido en privado y no frente a todo el profesorado. Teme que se arme una pelea y que, dadas mis condiciones cardíacas poco favorables, no resista una lucha física.

– Lo enfrenté cuando se habían ido casi todos. Traté de exponer mis puntos argumentos de la manera más racional posible, cosa que me costó muchísimo porque las emociones, especialmente la rabia y la impotencia por hacerle entender lo que para mí es tan obvio, se querían colar y no podía permitirlo. Pero es difícil, casi imposible mostrarle la Verdad a esta gente porque de partida para ellos no hay Verdad, y de ahí para adelante todo va cayendo como las fichas de un dominó. No razonan argumentos. Por más que quieras, no logras romper con su bloqueo mental, con su incapacidad para intentar al menos comprender lo que les quieres decir, por además están llenos de eslóganes y prejuicios imposibles de superar. Suma a eso la pereza mental…en fin, una verdadera odisea.  Para ellos todo lo que enseñó la Iglesia y la filosofía cristiana durante un par de milenios está superado y empieza a darme razones tales como que somos unos retrógradas y que a nadie le importa lo que nosotros pensamos; que ahora somos una sociedad madura y tolerante; que esto nos acerca cada vez más a los países desarrollados y modernos.  Yo lo escuchaba y lo miraba perplejo.  Volvía una y otra vez con el mismo discurso: ¿de qué le estaba hablando? Le causaba una profunda extrañeza que hubiera gente como yo y mi familia, completamente perdida y anclado en el rigorismo y en las meras formas externas, y que vivíamos apuntando con el dedo y juzgando a los que no son o no piensan como nosotros, colocándoles cargas morales a las personas, cargas que son casi imposibles de cumplir. No podemos exigirles a todos lo mismo. Dios sabe quién puede y quien no puede cumplir los preceptos, y que no podemos pedir que todos los cumplan por igual. Dios – me dijo – es un Padre misericordioso y que acepta a cada cual según su condición.  Podemos y debemos aceptar que el mundo ha cambiado, que hemos crecido y madurado y somos capaces de abrirnos a posturas y modos de vida diferentes porque somos más tolerantes – excepto con aquellos que quieren vivir según nos manda Dios. Me lo decía en un tono de "este pobre diablo, a los fanáticos religiosos hay que tratarlos como enfermos mentales, como unos pobrecitos trastornados". Y para terminar me dice que no vamos a acercar a la gente a la Iglesia si seguimos como los fariseos, apegados a una doctrina que no se abre a las realidades actuales, a las nuevas formas de familia y a la diversidad en todos los ámbitos.  Son tiempos nuevos para la Iglesia, de mayor apertura, donde todos y todas- sic – caben que quien era yo para irme en contra de las enseñanzas del papa y de los obispos y bla, bla, bla. Siempre la misma basura que escuchas y lees todos los días donde quiera que vayas, donde quiera que leas, y de toda esta bazofia estoy harto.

Total, que al final yo ya no pude más y en vistas que no llegábamos a nada terminé diciéndole que estaba envenenando el cerebro a estos chicos ignorantes, que en sus casas nadie les habla acerca de su alma inmortal que deberá dar cuentas y que están esperando que alguien les muestre el camino para salvar sus almas. Si tenían poco o nada de fe – le seguí diciendo – él le había puesto la lápida y los había confundido todavía más. Si tú crees todas esas abominaciones – le dije –  guárdalas para ti, pero no desparrames. ¿No te aterra pensar que por tus palabras muchos de ellos podrán ir al infierno? No, claro que no, porque para ti el infierno no existe, lo inventó la Iglesia y San Pablo. ¿Para qué diantres entonces se encarnó Nuestro Señor y murió pendido de la cruz si todos estamos salvos, si no hay mérito ni castigo, si todo da lo mismo…para qué? ¿Qué sentido tiene el sacrificio? ¿Qué sentido tienen los sacramentos? ¿Para qué necesitamos una Iglesia? Que el último apague la luz entonces y nos vamos a hacer de la vida una fiesta eterna. Al menos piensa en esto – le dije despidiéndome – porque parece que nuestra fe está en un lugar completamente opuesto y uno de los dos está equivocado, y yo sé que no lo estoy.

– Estuvo muy bien lo que le dijiste, ojalá lo piense y reaccione. Mateo yo te conozco y sé que estos desencuentros te hacen muy mal, ¿cómo te sientes? – Ella efectivamente me conoce muy bien y dado mi estado de, como dirían los ingleses drift away, ese estar como a la deriva, arrastrado por el cansancio, que se percibía a la distancia, como el aliento del borracho, le expliqué que estaba cansado, que me sentía completamente agotado de estar en este permanente estado de lucha. Ir contra la corriente deja cicatrices abiertas en el alma y por tanto quería buscar mi paz por lo que tenía decidida mi renuncia. –  Al final de la discusión y cuando estaba sentado en el auto con una horrible sensación de fatiga, con un dolor punzante en el cuello y en la espalda, se me hizo aún más palpable el hecho de estar absolutamente desconectado de la mayor parte de la comunidad educativa tanto del colegio como de la universidad. Veo a mis colegas riéndose de mi a mis espaldas, a mis alumnos llamándome el profe loco, el loco Sócrates que dicen. ¿Qué diantres estoy haciendo aquí con estas personas que están en las antípodas de mi Fe?¡ Ay amor!, sentí como una ola de soledad abrumadora me fue subiendo desde la punta de los pies a la cabeza. Sabía que tarde o temprano la iba a experimentar, porque desde hace años venía ignorándola, pero hoy, especialmente hoy me mostró su peor cara: la más amarga de las soledades. Ir contra la corriente no es fácil, yo solo no puedo luchar…si no creyera en las promesas de Cristo creo que hace tiempo mi fe habría sucumbido. La fuerza para el combate no depende de mí, viene del Cielo, por voluntad propia me habría sido imposible sostenerla en el tiempo. La sociedad actual está enferma del alma y ya no resisto el sopor de podredumbre que exhala.  Quiero que nos vayamos lejos, muy lejos, al sur o a donde haya menos gente. Quisiera vivir así, como tú misma has soñado hacerlo, ¿te acuerdas cuando me contaste que soñabas con vivir en el campo produciendo nuestros propios alimentos, en un cenobio familiar? 

– Mateo quiero que te calmes y que me escuches muy atentamente. Sufro lo mismo que tú estás sufriendo, así que conozco perfectamente el dolor y la frustración que te causa ver que todos quieren ser tolerantes con las abominaciones que vemos. Entiendo tu dolor porque además el ataque a nuestra fe no sólo viene desde los que están fuera de ella, sino desde dentro de la Iglesia. ¿Con qué autoridad voy a sostener que no se le puede dar la comunión a los adúlteros o que no podemos tolerar la ideología de género si muchos obispos y los sacerdotes están diciendo lo contrario a lo que siempre se ha enseñado y que nosotros creemos? Te desarman…te desautorizan, y no falta la persona que te dice: Oye, pero si monseñor tal o cual está enseñando justo lo contrario a lo que tú estás diciendo. Pero ¿sabes mi amor? tú no debes renunciar y no debemos huir. Aún no. – yo la miré bastante desilusionado porque pensaba que iba a apoyarme tanto en mi renuncia como en la búsqueda de un nuevo lugar donde vivir. Ella me había manifestado en ocasiones anteriores su deseo de buscar un lugar aislado donde comenzar un proyecto de vida en familia casi monacal, con mi hermano cura a la cabeza de este gran grupo familiar – digno de la Srta. Prim – pero con esta frase posponía por un buen tiempo mi anhelado sueño.

– No te entiendo Ángeles, pensé que me ibas a apoyar.

– Creo que debes seguir en el colegio hasta que la situación no dé para más y te despidan. No por una cuestión de no querer darles en el gusto. A ellos les encantaría que tú te fueras y le dejaras el puesto a uno de los mismos. Ni tampoco te lo digo porque me asusta pasar más pesares económicos. Dios nunca se ha olvidado de nosotros y nunca, jamás nos ha faltado para comer. Te lo digo porque debes resistir y dar testimonio de tu fe hasta el final. Es muy duro y una cruz muy pesada, pero debes permanecer ahí. Es un martirio para ti ir cada día a la universidad y al colegio a hacer clases, a hablar de Cristo a un grupo de gente que le odia, que odia la religión, que no le importa en lo más mínimo, pero por favor Mateo, sigue hasta que Dios quiera. Esto es un combate espiritual que se va a poner cada día más feroz, y para seguir dando la batalla tienes que confiar en que estarás siempre bien armado: tienes una Iglesia Triunfante que ruega por nosotros, tienes a tu Ángel custodio, tienes los sacramentos y la oración. Si te ven, sabrán que todavía es posible resistir al error y habrá algún alma de buena voluntad que viendo tu ejemplo y valentía diga: "Este loco se mantiene inmutable y no se deja llevar por lo políticamente correcto. Qué admirable es lo que hace". Hay gente que en silencio piensa lo mismo que nosotros, pero no se atreve a manifestar lo que piensa y en público niega lo que en privado afirma. Por eso se necesitan estos Sócrates cristianos que dan testimonio, para poder dar esperanza. ¿Te estoy pidiendo mucho? Porque si es así, te ruego me perdones, pero yo estoy convencida que tú puedes hacerlo. Ahora estás cansado y abrumado, sufriendo este martirio espiritual de sentirse como un paria frente a tus colegas y alumnos, pero…

– Está bien –  le dije yo poniéndome de pie abruptamente, ya más tranquilo y sintiéndome como un cobarde por querer huir – está bien, me ha quedado claro. He sido un estúpido, perdóname. Escucha, mi niña, que no soy ningún mártir ni nada.  Frente a lo que pasa en medio oriente con los cristianos Sirios, entre otros, ver como ellos sí que sufren por causa de Cristo, lo mío es paja molida. Es complicado y muy difícil para mí continuar con mi trabajo, pero hoy he tenido un día negro y este fue un momento de debilidad al que no debo darle mayor importancia. Tienes razón. A veces olvido que no debo huir del sufrimiento, sino que debo cargarlo sobre mis espaldas como una cruz, para completar en mí, como dice San Pablo, la pasión de nuestro Señor.  Gracias, gracias mi vida por tus palabras y por apoyarme siempre. Únicamente estoy cansado  y ya no se diga más. – y ahí la abracé con todas mis fuerzas, dándole gracias a Dios por esta valerosa mujer que no solo tiene que preocuparse y ocuparse de la casa, de los niños, sino de levantar a este su pobre marido del suelo cuando ya sus fuerzas están completamente agotadas.

Esposa y madre de seis hijos, nací en Viña del Mar, Chile en 1969. Aunque egresé de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, mi vida giró posteriormente hacia otro rumbo y ahora vivo en un campo donde me he dedicado a la familia y a la casa. Amo la Liturgia Tradicional y me encanta colaborar en su promoción. ​ En mis tiempos libre intento escribir, que es lo que me apasiona aunque soy una aficionada. Tengo el blog Bensonians dedicado a difundir la obra de Monseñor Robert Hugh Benson

El Matrimonio en la historia del hombre

El Matrimonio en la historia del hombre

El Matrimonio en la historia del hombre

(Desde los orígenes hasta la época apostólica) (Estudio sobre los sacramentos 8.1)
22/06/17 12:05 am por

El Matrimonio cristiano es aquel sacramento por el cual dos personas de distinto sexo, hábiles para casarse, se unen por mutuo consentimiento en indisoluble comunidad de vida con el fin de engendrar y educar a la prole, y reciben gracia para cumplir los deberes especiales de su estado.

En el presente capítulo, dedicado al sacramento del Matrimonio, intentaremos hacer una exposición clara y resumida de todo aquello que un cristiano bien formado debería saber al respecto. Hablaremos pues de:

  • El Matrimonio en la historia del hombre.
  • El Matrimonio civil y el Matrimonio como sacramento.
  • Materia, forma, ministro, sujeto y efectos del Matrimonio.
  • Propiedades del Matrimonio.
  • Los fines del Matrimonio: primario y secundario.
  • Condiciones para la validez y licitud del Matrimonio.
  • El Matrimonio rato y el Matrimonio consumado.
  • Matrimonios mixtos y disparidad de culto.
  • Divorcio y nulidad matrimonial.
  • ¿Es posible hablar de Matrimonio entre personas del mismo sexo?

Como pueden ver, el tema es amplísimo, por lo que intentaremos simplificar al máximo manteniendo en todo tiempo la claridad de los conceptos y de la exposición.


El Matrimonio en la historia del hombre

(desde los orígenes hasta la época apostólica)
(Sac. 8.1)

1.- "El hombre … se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne"

1.1 El mandato de Dios expresado en el Génesis

El Matrimonio fue instituido por Dios como último acto creador al formar a Eva de Adán. Una vez creado el hombre dijo Dios:

"No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda semejante a élPresentó entonces Dios al hombre todos los ganados, las aves del cielo, y todos los animales del campo, a los que Adán impuso nombre; pero en ninguno encontró una ayuda adecuada para élY Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre. Quitó una costilla llenando el vacío con carne, formó una mujer y la llevó ante el hombre, que exclamó: Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne, será llamada varona pues del varón ha sido tomada. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne" (Gen 2: 18-24).

El Creador hizo al hombre y a la mujer el uno para el otro de tal manera que su unión fuera indisoluble. Serán una sola carne. Además el autor sagrado no se contenta solamente con elogiar la unión matrimonial, sino que también recalca la unidad monogámica frente a los muchos abusos. Dios bendijo a la pareja y les dio dominio sobre la creación:

"Y creó Dios al hombre a imagen de Dios; los creó macho y hembra y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla. Dominad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que serpea sobre la tierra" (Gen 1: 27-28).

El mandato de creced y multiplicaos se cumplirá inexorablemente; siendo desde ese momento la procreación, el fin primario del Matrimonio (Gen 3:20; 1:28). El pecado original ocasionó la pérdida del estado de inocencia inicial; en adelante, el sufrimiento, la concupiscencia, las tentaciones pasionales, tratarán de dominar al hombre (Gen 3:16)

1.2 Desde el Pecado Original hasta el Nacimiento de Cristo

En muchos pueblos dominó, durante siglos, la costumbre patriarcal de que los padres determinaran el contrayente sin preguntar a los hijos, jugando un papel decisivo los intereses económicos, dinásticos o políticos. Por lo demás, se daba por supuesto que la mutua y profunda inclinación entre los sexos conducía pronto a la simpatía y al afecto. No raramente se veían los novios por primera vez el día de la boda. Entonces se decía: "porque tú eres mi esposa, te quiero"; hoy, en cambio, se dice: "porque te quiero, serás tú mi esposa"

Naturalmente, el contrato matrimonial de la época patriarcal solamente podía considerarse moralmente correcto cuando los contrayentes daban su asentimiento a la decisión paterna, sin temor y sin coacción, y cuando podía darse por seguro que habría de despertarse el amor mutuo. La Iglesia ha considerado válidos los matrimonios celebrados según costumbre en tiempo del patriarcalismo, mientras ha declarado inválidos los matrimonios celebrados bajo coacción.

El Matrimonio aparece como un convenio o asunto privado entre las partes interesadas. El novio (o el padre del novio, o la madre o ambos) por un lado, y los padres de la esposa (o el padre, o la madre o ambos) por otro, convenían la boda. Dios era el testigo y el protector de este acuerdo (cfr. Tob 8:7; 10:15; Gen 1:28; 2:18; Mal 2:17).

Del fuerte acento puesto en el fin primario del Matrimonio, la procreación, derivan en Israel la justificación de la poligamia (1 Re 11:1 ss.), del levirato (Gen 38:6 ss.), y de otras costumbres, mientras que la falta de hijos era tenida por un castigo de Dios y una maldición (Gen 30:1; 1 Sam 1:6 ss.; Jer 18:21).

En la Antigüedad era frecuente tener dos esposas (concubina o esclava); y así el Código de Hammurabí autorizaba al esposo de mujer estéril tomar a su esclava. Algo parecido encontramos en los patriarcas: Sara, al sentirse estéril, ofreció su esclava Agar a Abraham (Gen 21:14). Jacob tomó por esposas a las dos hermanas hijas de Labán: Lía y Raquel (Gen 26:34 ss.; 28:65). Esaú se casa con tres mujeres (Gen 26:34; 28:65).

En tiempos de Salomón el interés político influyó en las bodas y el mismo monarca contrajo múltiples nupcias con mujeres extranjeras para afianzar alianzas (1 Re 11:1 ss.). Con alguna anticipación se convenía la boda con todos sus detalles, especialmente el precio; pero lejos de lo que se puede pensar, la adquisición de la esposa no era un contrato de compraventa, porque el marido no podía disponer de su mujer como de un objeto adquirido por compra o como se hacía con la esclava. El precio era más bien una especie de compensación por los daños y perjuicios hechos a su persona o a sus bienes. El Matrimonio se contraía a temprana edad, por lo general a los 18 años (Eccli 7:23; 2 Re 8:16 ss.). Una vez pagado el precio, la esposa pasaba a ser propiedad suya; era su poseedor y ella su pertenencia (Deut 22:22). Cuando entraba a su nuevo hogar bajo el poder conyugal del esposo, la mujer estaba casada (Gen 24:65; Ez 16:18). Se celebraba una fiesta que solía durar hasta siete días (Tob 11:21; Gen 29:27; Ruth 3:9). El hecho de pasar la mujer a poder del marido podía simbólicamente expresarse extendiendo la orla del vestido sobre ella.

Esa difusión de la poligamia no impide que la monogamia sea vista como ideal matrimonial y la Sagrada Escritura pone ejemplos encomiables como el de José, hijo de Jacob y Raquel (Gen 30:22), que por la envidia de sus hermanos fue vendido como esclavo a unos mercaderes ismaelitas en el desierto y llevado a Egipto (Gen 37: 25 ss.). Allí permaneció fiel a la ley del Señor, y por no querer consentir en adulterio con la esposa de su amo Putifar, mayordomo del faraón, mereció la cárcel (Gen 39:7). El Sumo Sacerdote no podía tener más que una sola esposa.

En el Salmo 127:3 la poligamia se da por desterrada: "Tu esposa será como una vid fecunda en el interior de tu casa" y en el libro de los Proverbios se recalca la exclusividad de amor matrimonial: "Sea tu fuente bendita, gózate en la mujer de tu mocedad, cierva amable, graciosa gacela. Tenga ella su conservación contigo. Su amor te apasione para siempre" (5:16 ss.). Y de modo todavía más claro se ve en el Cantar de los Cantares.

Es indudable que a partir del Exilio (s. VI a. C), la monogamia renace en el Pueblo de Dios. El libro de Tobías es un claro ejemplo de la alta concepción del Matrimonio en el pueblo hebreo:

"Tú hiciste a Adán y le diste por ayuda y auxilio a Eva, su mujer; de ellos nació todo el linaje humano, Tú dijiste: No es bueno que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él. Ahora, pues, Señor, no llevado de la pasión sexual, sino del amor de tu ley, recibo a esta semejante a mí por mujer. Ten misericordia de mí y de ella y concédenos larga vida" (8, 5-8)

El Matrimonio por levirato existió siempre en Oriente y se funda en un principio de derecho hereditario, que establece que la viuda debe pasar siempre a la familia del marido. Según el Antiguo Testamento la viuda de un hombre que moría sin hijos debía casarse con su cuñado a fin de conseguir descendencia para el difunto (cfr. Gen 38:8; Deut 25: 5-10). La costumbre del Matrimonio por levirato existía todavía en tiempos de Jesucristo (Mt 22:24).

En los textos del Génesis el Matrimonio aparece claramente descrito como uno e indisoluble. La legislación mosaica no instituyó el divorcio, sino que lo toleró. El divorcio no es una ley, sino una excepción tolerada. Así el Deuteronomio autoriza al marido que descubre "algo escandaloso" en su esposa a escribir una carta de repudio, que entrega a la mujer, enviándola a casa de sus padres (Deut 24: 1-5). Según la mayor parte de los autores, ese texto jurídico no es una concesión de divorcio, sino más bien una limitación: es decir, opinan que en épocas anteriores, los esposos repudiaban sin más a sus esposas; el Deuteronomio limita ese derecho exigiendo que exista una causa. Aunque en principio el divorcio podía darse sólo por iniciativa del marido, posteriormente, en tiempos del exilio babilónico, se admitió también por parte de la mujer

1.3 La restauración del Matrimonio original realizada por Jesucristo

Hay que mencionar en primer lugar aquellos textos en los que Cristo restituye el Matrimonio a su primitiva perfección poniendo de relieve que la tolerancia del repudio fue por motivo de la dureza del corazón del pueblo judío y, por tanto, ajena al espíritu de la ley (cfr. Mt 5:32; 19:4 ss.; Mc 10: 2-12; Lc 16:18).

Recordemos también que Jesús participa en un banquete de bodas como invitado especial y allí realiza su primer milagro (Jn 2:1 ss.) convirtiendo el agua en vino. La tradición ha visto en ese hecho una consagración por parte de Cristo del valor de las nupcias, y por tanto una como proclamación de su carácter sacramental en el cristiano

Con el anuncio evangélico aparece un nuevo ideal: habrá hombres y mujeres que por razón al Reino de los Cielos renunciarán voluntariamente al Matrimonio (Mt 19:11); son la virginidad cristiana y el celibato. Pero eso no supone un desprecio del Matrimonio. En la nueva economía, el cristiano puede seguir dos caminos hasta la Segunda venida del Hijo de Dios: el estado matrimonial y el celibato. En la vida futura el Matrimonio será abolido pues "ni los hombres tomarán mujeres ni las mujeres tomarán marido, sino que serán como los ángeles en el cielo" (Mt 22:29).

El Nuevo Testamento elevó el estado matrimonial; ya no es solamente un pacto o acuerdo entre los contrayentes, donde el esposo debe pagar un precio; el Matrimonio, proclama San Pablo, es un sacramento (Ef 5: 22-23).

San Pablo resuelve también las polémicas suscitadas entre los nuevos cristianos de las comunidades griegas de Corinto. El desconocimiento de la doctrina inclinaba a los nuevos fieles a doctrinas aberrantes: "todo me es lícito", decían unos (1 Cor 6:9 ss.) desconociendo la santidad del cuerpo y la resurrección, legitimando así la anarquía sexual; "es bueno no tocar mujer", decían otros, suspendiendo el orden creacional. La doctrina del Apóstol aclara las cuestiones planteadas: puede y debe contraer Matrimonio aquél a quien Dios da ese don, pero de modo absoluto es mejor la virginidad. El que se casa no peca, aunque para dedicarse a las cosas del Señor es mejor estar célibe, pues el que se casa tiene que estar preocupado por las cosas del mundo y cómo agradar a su mujer; en cambio el que se mantiene célibe puede dedicarse con libertad a las cosas del Señor (cfr. 1 Cor 7: 1-11; 1 Tim 4:3 y 5: 8-15).

Mencionemos finalmente otros textos neotestamentarios en los que se hace referencia a cuestiones prácticas o a los deberes matrimoniales y familiares: Heb 13:4; Ef 6: 1-9; Col 3: 18-22; 1 Tes 5: 8-15; 6: 1-2; Tit 2: 1-10; 1 Pe 3: 1-7.

2.- Teología bíblica sobre unidad e indisolubilidad el Matrimonio

Sería equivocada una presentación de la doctrina bíblica del Matrimonio que no tuviera en cuenta el dinamismo de la historia de la salvación y la profundización progresiva del pueblo de Israel en la verdad revelada.

2.1 Los relatos del Génesis

Hay dos relatos en el Génesis sobre la creación del hombre y mujer y sobre la formación de la pareja humana. El ver su contenido y diferencias es fundamental para la debida comprensión de la doctrina y moral del Matrimonio

El relato de Gen 2: 18-25 es el más antiguo de los dos; su contenido fundamental se puede expresar en las siguientes afirmaciones:

  1. soledad del primer hombre: "no es bueno que el hombre esté solo". A este respecto ya sabemos que en la Iglesia hay dos formas de salir de esa soledad: el Matrimonio y la virginidad;
  2. igualdad fundamental de hombre y mujer: se refiere a la igual dignidad personal de ambos en cuanto a su naturaleza y destino sobrenatural (Gen 2: 22-23);
  3. poderoso y misterioso atractivo entre hombre y mujer: esta reflexión del Gen 2: 21-24 tiene un interés extraordinario para la doctrina matrimonial, sobre todo en la perspectiva de su unidad e indisolubilidad, tal como las interpreta Cristo mismo: "¿no habéis leído que el Creador desde el principio los hizo varón y mujer (en singular) y que les dijo: por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne?" (Mt 19: 4-5);
  4. unión total e íntima: se trata, en efecto, de una unión más íntima y prevalente que la de padres e hijos, una unión de características fundamentalmente distintas, ya que se trata de una unión que también es de orden físico, corporal, conyugal; sin descuidar la espiritual, psicológica, cultural, moral, personal. Todo esto y más está comprendido, o al menos sugerido, en el término hebreo dabaq: aglutinar, adherirse, unirse íntimamente hombre y mujer. La expresión bíblica una carne, expresión clara y misteriosa al mismo tiempo, parece sugerir en un primer plano la unión conyugal mediante el acto carnal; pero tiene también, como hemos dicho, un sentido más pleno y total: desde el físico hasta el espiritual, y viceversa. La Biblia se mueve en la perspectiva integral, humana y salvífica;
  5. exclusión de la poligamia y del divorcio: es la consecuencia que se desprende obviamente de la afirmación anterior, en la que el texto bíblico ha expuesto el plan divino primitivo: si son una misma carne, estará claro que es ilícito dividir y separar al hombre y su mujer: "lo que Dios unió, el hombre no lo separe" dirá Cristo (Mt 19:6). El Concilio Vaticano II afirma que "esta íntima unión de los esposos, exige plena fidelidad de los esposos entre sí y urge la indisolubilidad del Matrimonio"[1].

El pecado original producirá en un principio una brecha en esta unidad e indisolubilidad, tal como vemos en el capítulo 3 del Génesis; brecha que acabará en ruptura en el siguiente capítulo.

La segunda narración del plan de Dios acerca de hombre y mujer la encontramos en Gen 1: 26-28 y nos presenta las características de la institución matrimonial establecidas por Dios:

  1. hombre y mujer son imagen de Dios (1:26);
  2. el sexo es bueno por ser creación de Dios (1:27);
  3. la fecundidad es fruto de la bendición de Dios (1:28).

Presentando ahora sintéticamente el resultado unitario de los elementos matrimoniales de ambas narraciones bíblicas, diremos que el Matrimonio según el plan de Dios aparece como:

  1. una comunidad de amor entre hombre y mujer (Gen 2);
  2. una institución (Gen 1) que proviene de Dios, con las leyes fundamentales de unidad e indisolubilidad;
  3. orientada hacia la procreación y educación de los hijos.

2.2 Le época de los profetas

La restauración del Matrimonio en la historia de la salvación tendrá en la pedagogía divina dos grandes coordenadas: los hijos y el amor; que son los dos valores fundamentales del Matrimonio.

Siendo el pecado la corrupción del amor verdadero, los profetas querrán poner remedio a este mal fundamental haciendo una verdadera teología del amor. Ellos exaltan y dignifican el amor matrimonial valiéndose del símbolo del amor de Dios a su pueblo elegido. Oseas es el primero en utilizar este simbolismo (Os 1-3). La literatura profética presenta indudablemente las páginas más bellas, luminosas y profundas del Antiguo Testamento, sea por la concepción pura del monoteísmo como por la forma conmovedora de la descripción del amor de Dios a los hombres. En el primer plano de no pocos textos proféticos (Jer 2:2; 3:1-13; Is 54: 4-8; 62:4 y ss.; Ez caps. 16 y 23) aparece la Alianza de Dios con su pueblo, recurriendo siempre como riqueza de imagen al símbolo matrimonial. Esos profetas hablan en primer lugar del amor gratuito de Dios a su pueblo, y de los adulterios con que éste responde al amor de Dios. En los profetas se encuentran enseñanzas espléndidas para la vida y santificación de los esposos. Esta lectura profética obtuvo efectos beneficiosos en el orden doctrinal del Matrimonio, haciéndolo progresar hacia formas más puras y más en conformidad con el plan de Dios.

2.3 Periodo postexílico (desde 538 a.C.)

El periodo postexílico señala una recuperación moral y espiritual muy grandes, siendo muy clara la tendencia a la monogamia, al menos como ideal del Matrimonio El adulterio era severamente castigado con la pena de muerte para ambos cónyuges en la legislación mosaica (Lev 20:10). En cuanto al repudio unilateral a la mujer por parte del varón (practicado por todos los pueblos en torno a Israel) tenía una cláusula limitadamente permisiva en el libro del Deuteronomio (24:1). Las familias judías representadas en el libro de Tobías eran monogámicas (Tob 1: 6,8). Y los libros sapienciales exhortan a los hombres a buscar la alegría matrimonial en la mujer única de la juventud sin pretender otras (Prov 5,18). El Profeta Malaquías se levantó con un mensaje claro contra el libelo de repudio diciendo por parte de Dios: "Yo detesto el libelo de repudio, dice Yahwéh, Dios de Israel" (Mal 2: 14-16).

Al decir que la pedagogía divina del Matrimonio en el Antiguo Testamento fue de una educación progresiva, todavía no hemos dicho lo principal. Jesús dirá que Moisés había permitido el divorcio por la dureza de corazón (Mt 19,8). San Pablo dirá que la antigua economía obedecía a cierta permisión de la paciencia divina (Rom 1-3), como si se tratara de menor edad espiritual de la humanidad hasta llegar a la madurez y plenitud de gracia en Cristo.

2.4 En la época neotestamentaria

Los Evangelios transfieren a Cristo el título de Esposo atribuido por los profetas a Yahwéh en el Antiguo Testamento. La doctrina del Reino de Dios, núcleo de los Evangelios sinópticos, se articula sobre el tema de la alegoría matrimonial: "El Reino de los cielos es semejante,  a un banquete de bodas que el Rey preparó para su Hijo" (Mt 22: 1-14).

Uno de los puntos más significativos del mensaje de Jesucristo es su enseñanza relativa a la indisolubilidad del Matrimonio (Mc 10: 2-12; Lc 16:18; Mt 19; 1 Cor 7). Tanto el Evangelio de San Lucas como el de San Marcos, en los textos citados anteriormente, nos trasmiten la doctrina por la que Cristo define como adulterio el repudio de la mujer y su posterior unión con otra: "quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y quien se casa con la repudiada comete también adulterio".

¿Cuál es el contenido de Mc 10: 2-12, que es la perícopa más importante?:

  • que el libelo de repudio obedecía a una concesión precaria por la dureza de corazón;
  • "que al principio no fue así, sino que varón y mujer los hizo Dios";
  • que constituyen entre sí una unión más íntima e inseparable que la que se tiene con el padre y la madre: "por eso dejará a su padre y a su madre y serán los dos una sola carne";
  • Cristo insiste en esta misma unión íntima como argumento de indisolubilidad: "así, pues, ya no son dos sino una sola carne";
  • que esa unión la realiza el mismo Dios: "lo que Dios unió, el hombre no lo separe";
  • que el hombre no tiene potestad para separar lo que Dios unió;
  • el versículo 10 nos habla de la sorpresa de los discípulos que una vez en casa, interrogan a Cristo; lo cual demuestra haber comprendido el alcance y la novedad de este mensaje;
  • pero Jesús insiste: "quien repudie a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquélla";
  • "y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete también adulterio".

¿Cómo explicar entonces el inciso que aparece en los relatos de San Mateo (19:9 y 5:32) que parecen una excepción a la indisolubilidad del Matrimonio?

 "Pero yo os digo que quien repudia a su mujer — excepto el caso de fornicación — la expone al adulterio, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio" (Mt 5:32).

"Y yo digo que quien repudia a su mujer (salvo caso de fornicación) y se casa con otra, adultera" (Mt 19:9).

Sin entrar en el detalle de las mismas, hagamos algunas consideraciones generales: La primera tomada del contexto del propio San Mateo, que es claramente en favor de la indisolubilidad:

"¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer y que dijo: por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre". Dícenle: entonces ¿por qué Moisés permitió dar acta de divorcio y repudiarla? Respondióles Jesús: por vuestra dureza de corazón os permitió repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así" (Mt 19:4-8).

Como se ve, este contexto y esta enseñanza de San Mateo no es distinta de la de los otros sinópticos, sino favorable a la indisolubilidad y contraria al divorcio.

A esta primera consideración se añade que los versículos 19:9 y 5:32, que podrían parecer insinuar que hay lugar a excepciones en el tema de indisolubilidad, serían, según exégetas bien conocidos como Bonsirven, Spadafora, Vaccari y Spicq, una interpretación incorrecta del original.[2] Realmente el texto original no diría nisi ob fornicationem (excepto en caso de adulterio),  sino excepto en el caso de concubinato. La palabra griega porneia, que aparece en este versículo, y que corresponde al rabínico zenut (Matrimonio inválido, no verdadero, concubinato) indicaría el caso de la unión en la que no existió vínculo matrimonial.[3]

Expuestas estas enseñanzas del Evangelio sobre el Matrimonio, todavía hemos de recoger dos aspectos más, tomados de San Pablo: el primero se refiere a la consideración del Matrimonio como don y carisma de Dios (cfr. 1 Cor 7: 1-17). Por otro lado, el mismo San Pablo sitúa todo el tema del Matrimonio cristiano en la perspectiva del misterio de la salvación: " Gran misterio (sacramento) es éste, pero yo lo digo en relación a Cristo y a la Iglesia" (cfr. Ef 5: 22-32).

Padre Lucas Prados


[1] Vaticano II, Constitución Gaudium et spes, 48.

[2] Cristo afirma la indisolubilidad del matrimonio. El inciso aparentemente exceptivo del versículo 32, que sólo consigna San Mateo, de lo que se deduce que responde a la situación peculiar de la Iglesia mateana, compuesta de cristianos venidos del judaísmo y de la gentilidad, se refiere a matrimonios nulos por haber sido contraídos en grados de parentesco prohibidos por la ley (cfr Lev 18) y que los judíos habían permitido a sus prosélitos. Es el significado de porneia en la literatura rabínica. Cf también Mt 19:9.

[3] Cfr J. Bonsirven, Le divorce dans le Nouveau Testament, París, 1948, 422 ss.

Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com